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El collar de la paloma

Milagros de nuestra señora

Milagros de nuestra señora

Milagros de Nuestra Señora

 

Gonzalo de Berceo

 

[Nota preliminar: presentamos la edición de Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo, manuscrito 93 del Archivo de la Abadía de Santo Domingo de Silos, basándonos en la edición de Michael Gerli (Berceo, Gonzalo de, Milagros de Nuestra Señora, Madrid, Cátedra, 1988), cuya consulta recomendamos. Se opta por mantener las grafías del original eliminando las variantes gráficas no significativas, y por eliminar las marcas de editor, asumiendo, cuando lo creemos oportuno, las correcciones, reconstrucciones y enmiendas propuestas por Gerli.]




 

 

   Introducción

 

1

Amigos e vasallos          de Dios omnipotent,




si vos me escuchásedes          por vuestro consiment,




querríavos contar          un buen aveniment:




terrédeslo en cabo          por bueno verament.



 

2

Yo maestro Gonzalvo          de Berceo nomnado,




yendo en romería          caecí en un prado,




verde e bien sencido,          de flores bien poblado,




logar cobdiciaduero          pora homne cansado.



 

3

Daban olor sovejo          las flores bien olientes,




refrescaban en homne          las caras e las mientes;




manaban cada canto          fuentes claras corrientes,




en verano bien frías,          en ivierno calientes.



 

4

Habién y grand abondo          de buenas arboledas,




milgranos e figueras,          peros e mazanedas,




e muchas otras fructas          de diversas monedas,




mas non habié ningunas          podridas ni acedas.



 

5

La verdura del prado,          la olor de las flores,




las sombras de los árbores          de temprados sabores,




resfrescáronme todo          e perdí los sudores:




podrié vevir el homne          con aquellos olores.



 

6

Nunca trobé en sieglo          logar tan deleitoso,




nin sombra tan temprada          ni olor tan sabroso;




descargué mi ropiella          por yacer más vicioso,




poséme a la sombra          de un árbor fermoso.



 

7

Yaciendo a la sombra          perdí todos cuidados,




odí sonos de aves,          dulces e modulados:




nunca udieron homnes          órganos más temprados,




nin que formar pudiesen          sones más acordados.



 

8

Unas tenién la quinta,          e las otras doblaban;




otras tenién el punto,          errar no las dejaban;




al posar e al mover,          todas se esperaban,




aves torpes nin roncas          y non se acostaban.



 

9

Non serié organista          nin serié vïolero,




nin giga, nin salterio          nin mano de rotero,




nin estrument nin lengua          nin tan claro vocero




cuyo canto valiese          con esto un dinero.



 

10

Peroque vos disiemos          todas estas bondades,




non contamos la diezmas,          esto bien lo creades:




que habié de noblezas          tantas diversidades




que no las contarien          priores ni abades.



 

11

El prado que vos digo          habié otra bondat:




por calor nin por frío          non perdié su beltat,




siempre estaba verde          en su entegredat,




non perdrie la verdura          por nulla tempestat.



 

12

Manamano que fui          en tierra acostado,




de todo el lacerio          fui luego folgado;




oblidé toda cuita          el lacerio pasado:




¡Qui allí se morase          serié bienventurado!



 

13

Los homnes e las aves,          cuantos acaecién,




levaban de las flores          cuantas levar querién,




mas mengua en el prado          niguna non facién:




por una que levaban          tres e cuatro nacién.



 

14

Semeja esti prado          egual de Paraíso,




en qui Dios tan grand gracia,          tan grand bendición miso;




el que crió tal cosa          maestro fue anviso:




homne que y morase          nunca perdrié el viso.



 

15

El fructo de los árbores          era dulz e sabrido;




si don Adám hobiese          de tal fructo comido,




de tan mala manera          non serié decibido,




nin tomarién tal daño          Eva ni so marido.



 

16

Señores e amigos,          lo que dicho habemos




palabra es oscura,          esponerla queremos;




tolgamos la corteza,          al meollo entremos,




prendamos lo de dentro,          lo de fuera desemos.



 

17

Todos cuantos vevimos,          que en piedes andamos,




siquiere en preson          o en lecho yagamos,




todos somos romeos          que camino andamos,




San Peidro lo diz esto,          por él vos lo probamos.



 

18

Cuanto aquí vivimos          en ajeno moramos;




la ficanza durable          suso la esperamos;




la nuestra romería          estonz la acabamos,




cuando a Paraíso          las almas envïamos.



 

19

En esta romería          habemos un buen prado




en qui trova repaire          tot romeo cansado:




la Virgin Glorïosa,          madre del buen Criado,




del cual otro ninguno          egual non fue trobado.



 

20

Esti prado fue siempre          verde en honestat,




ca nunca hobo mácula          la su virginidat,




post partum et in partu          fue virgin de verdat,




ilesa, incorrupta          en su entegredat.



 

21

Las cuatro fuentes claras          que del prado manaban




los cuatro evangelios,          eso significaban,




ca los evangelistas          cuatro que los dictaban,




cuando los escribién,          con ella se fablaban.



 

22

Cuanto escribién ellos,          ella lo emendaba,




eso era bien firme          lo que ella laudaba;




parece que el riego          todo d’ella manaba




cuando a menos d’ella          nada non se guiaba.



 

23

La sombra de los árbores,          buena, dulz e sanía,




en qui ave repaire          toda la romería,




sí son las oraciones          que faz Santa María,




que por los pecadores          ruega noche e día.



 

24

Cuantos que son en mundo,          justos e pecadores,




coronados e legos,          reis e emperadores,




allí corremos todos,          vasallos e señores,




todos a la su sombra          imos coger las flores.



 

25

Los árbores que facen          sombra dulz e donosa




son los santos miraclos          que faz la Glorïosa,




ca son mucho más dulces          que azúcar sabrosa,




la que dan al enfermo          en la cuita rabiosa.



 

26

Las aves que organan          entre esos fructales,




que han las dulces voces,          dicen cantos leales,




estos son Agustino,          Gregorio, otros tales,




cuanto que escribieron          los sos fechos reales.



 

27

Estos habién con ella          amor e atenencia,




en laudar los sos fechos          metién toda femencia;




todos fablaban d’ella,          cascuno su sentencia,




pero tenién por todo          todos una creencia.



 

28

El roseñor que canta          por fin maestría,




siquiere la calandria          que faz grand melodía,




mucho cantó mejor          el barón Isaía




e los otros profetas,          honrada compañía.



 

29

Cantaron los apóstolos          muedo muy natural,




confesores e mártires          facien bien otro tal;




las vírgines siguieron          la gran Madre caudal,




cantan delante d’ella          canto bien festival.



 

30

Por todas las eglesias,          esto es cada día,




cantan laudes ant ella          toda la clerecía:




todos li facen cort          a la Virgo María;




estos son roseñoles          de grand lacentería.



 

31

Tornemos ennas flores          que componen el prado,




que lo facen fermoso,          apuesto e temprado;




las flores son los nomnes          que li da el dictado




a la Virgo María,          madre del buen Criado.



 

32

La benedicta Virgen          es estrella clamada,




estrella de los mares,          guïona deseada,




es de los marineros          en las cuitas guardada,




ca cuando ésa veden          es la nave guiada.



 

33

Es clamada, y éslo          de los cielos, reina,




tiemplo de Jesu Cristo,          estrella matutina,




señora natural,          pïadosa vecina,




de cuerpos e de almas          salud e medicina.



 

34

Ella es vellocino          que fue de Gedeón,




en qui vino la pluvia,          una grand visïón;




ella es dicha fonda          de David el varón




con la cual confondió          al gigant tan felón.



 

35

Ella es dicha fuent          de qui todos bebemos,




ella nos dio el cebo          de qui todos comemos;




ella es dicha puerto          a qui todos corremos,




e puerta por la cual          entrada atendemos.



 

36

Ella es dicha puerta          en sí bien encerrada,




pora nos es abierta          pora darnos la entrada;




ella es la palomba          de fiel bien esmerada,




en qui non cae ira,          siempre está pagada.



 

37

Ella con grand derecho          es clamada Sïón,




ca es nuestra talaya,          nuestra defensïón:




ella es dicha trono          del reï Salomón,




reï de grand justicia,          sabio por mirazón.



 

38

Non es nomne ninguno          que bien derecho avenga




que en alguna guisa          a ella non avenga;




non ha tal que raíz          en ella no la tenga,




nin Sancho nin Domingo,          nin Sancha nin Domenga.



 

39

Es dicha vid, es uva,          almendra, malgranada,




que de granos de gracia          está toda calcada,




oliva, cedro, bálsamo,          palma bien ajumada,




piértega en que sovo          la serpiente alzada.



 

40

El fust que Moïsés          enna mano portaba




que confondió los sabios          que Faraón preciaba,




el que abrió los mares          e depués los cerraba,




si non a la Gloriosa          ál non significaba.



 

41

Si metiéremos mientes          en el otro bastón




que partió la contienda          que fue por Aarón,




ál non significaba,          como diz la lectión,




si non a la Gloriosa,          esto bien con razón.



 

42

Señores e amigos,          en vano contendemos,




entramos en grand pozo,          fondo no’l trovaremos;




más serién los sus nomnes          que nos d’ella leemos




que las flores del campo,          del más grand que sabemos.



 

43

Desuso lo disiemos          que eran los fructales




en qui facién las aves          los cantos generales




los sus sanctos miraclos,          grandes e principales,




los cuales organamos          ennas fiestas caubdales.



 

44

Quiero dejar con tanto          las aves cantadores,




las sombras e las aguas,          las devantdichas flores;




quiero d’estos fructales          tan plenos de dulzores




fer unos pocos viesos,          amigos e señores.



 

45

Quiero en estos árbores          un ratiello sobir




e de los sos miraclos          algunos escribir;




la Gloriosa me guíe          que lo pueda complir,




ca yo non me trevría          en ello a venir.



 

46

Terrélo por miráculo          que lo faz la Gloriosa




si guiarme quisiere          a mí en esta cosa;




Madre, plena de gracia,          reina poderosa,




tú me guía en ello,          ca eres pïadosa.



 

 

   La casulla de San Ildefonso

 

47

En España cobdicio          de luego empezar,




en Toledo la magna,          un famado logar,




ca non sé de cual cabo          empiece a contar




ca más son que arenas          en riba de la mar.



 

48

En Toledo la buena,          esa villa real,




que yace sobre Tajo,          esa agua cabdal,




hobo un arzobispo,          coronado leal,




que fue de la Gloriosa          amigo natural.



 

49

Diciénli Ildefonso,          dizlo la escriptura,




pastor que a su grey          daba buena pastura,




homne de sancta vida          que trasco grand cordura,




que nos mucho digamos,          so fecho lo mestura.



 

50

Siempre con la Gloriosa          hobo su atenencia,




nunca varón en dueña          metió mayor querencia;




en buscarli servicio          metié toda femencia,




facié en ello seso          e buena providencia.



 

51

Sin los otros servicios,          muchos e muy granados,




dos yacen en escripto,          éstos son más notados,




fizo d’ella un libro          de dichos colorados




de su virginidat          contra tres renegados.



 

52

Fizo’l otro servicio          el leal coronado,




fízoli una fiesta          en deciembre mediado.




La que cae en marzo,          día muy señalado,




cuando Gabrïel vino          con el rico mandado.



 

53

Cuando Gabrïel vino          con la mesagería,




cuando sabrosamientre          diso «Ave María»,




e dísoli por nuevas          que parrié Mesía




estando tan entrega          como era al día.



 

54

Estonz cae un tiempo,          esto por conocía,




non canta la eglesia          canto de alegría,




non lieva so derecho          tan señalado día.




Si bien lo comediéremos,          fizo grand cortesía.



 

55

Fizo gran providencia          el amigo leal,




que puso esa festa          cerca de la Natal;




asentó buena viña          cerca de buen parral,




la Madre con el Fijo,          par que non ha egual.



 

56

Tiempo de cuaresma          es de aflictión,




nin cantan «Aleluya»          nin facen procesión;




todo esto asmaba          el anviso varón,




hobo luego por ello          honrado gualardón.



 

57

Señor Sant Illefonso,          coronado leal,




facié a la Gloriosa          festa muy general;




fincaron en Toledo          pocos en su hostal




que non fueron a Misa          a la sied obispal.



 

58

El sancto arzobispo,          un leal coronado,




por entrar a la Misa          estaba aguisado;




en su preciosa cátedra          se sedié asentado;




aduso la Gloriosa          un present muy honrado.



 

59

Apareció’l la Madre          del Rey de Magestat




con un libro en mano          de muy grand claridat:




el que él habié fecho          de la virginidat;




plógo’l a Illefonso          de toda voluntat.



 

60

Fízoli otra gracia          cual nunca fue oída:




dioli una casulla          sin aguja cosida;




obra era angélica,          non de homne tejida,




fablóli pocos vierbos,          razón buena, complida.



 

61

«Amigo, -díso’l- sepas          que só de ti pagada,




ásme buscada honra          non simple, ca doblada:




fecist de mí buen libro,          ásme bien alabada,




fecístme nueva festa          que non era usada.



 

62

A la tu Misa nueva          d’esta festividat,




adúgote ofrenda          de grand auctoridat:




casulla con que cantes,          preciosa de verdat,




hoy en el día sancto          de la Navidat.



 

63

De ser en la cátedra          que tú estás posado,




al tu cuerpo señero          es esto condonado;




de vestir esta alba          a ti es otorgado,




otro que la vistiere          non será bien hallado.»



 

64

Dichas estas palabras,          la Madre glorïosa




tollióseli de ojos,          non vío nulla cosa;




acabó su oficio          la persona preciosa




de la Madre de Cristo,          crïada e esposa.



 

65

Esta festa preciosa          que habemos contada




en general concilio          fue luego confirmada:




es por muchas eglesias          fecha e celebrada,




mientre el sieglo fuere          non será oblidada.



 

66

Cuando plogo a Cristo,          al celestial Señor,




finó Sant Illefonso,          precioso confesor;




honrólo la Gloriosa,          Madre del Crïador,




dio’l gran honra al cuerpo,          a la alma muy mejor.



 

67

Alzaron arzobispo          un calonge lozano,




era mucho sobervio          e de seso liviano;




quiso eguar al otro,          fue en ello villano,




por bien non gelo tovo          el pueblo toledano.



 

68

Posóse enna cátedra          del su antecesor,




demandó la casulla          que’l dio el Crïador;




diso palabras locas          el torpe pecador,




pesaron a la Madre          de Dios Nuestro Señor.



 

69

Diso unas palabras          de muy grand liviandat:




«Nunca fue Illefonso          de mayor dignidat,




tan bien so consegrado          como él por verdat,




todos somos eguales          enna humanidat.»



 

70

Si non fuese Sïagrio          tan adelante ido,




si hobiese su lengua          un poco retenido,




non serié enna ira          del Crïador caído,




ond dubdamos que es          ¡mal pecado! perdido.



 

71

Mandó a los ministros          la casulla traer




por entrar a la Misa,          la confesión facer,




mas non li fo sofrido          ni hobo él poder,




ca lo que Dios non quiere          nunca puede ser.



 

72

Pero que ampla era          la sancta vestidura,




isióli a Sïagrio          angosta sin mesura:




prísoli la garganta          como cadena dura,




fue luego enfogado          por la su grand locura.



 

73

La Virgen glorïosa,          estrella de la mar,




sabe a sus amigos          gualardón bueno dar:




bien sabe a los buenos          el bien gualardonar,




a los que la desierven          sábelos mal curar.



 

74

Amigos, a tal Madre          aguardarla debemos:




si a ella sirviéremos          nuestra pro buscaremos,




honraremos los cuerpos,          las almas salvaremos,




por poco de servicio          grand gualardón prendremos.



 

 

   El sacristán fornicario

 

75

Amigos, si quisiésedes          un poco esperar,




aun otro miraclo          vos querría contar,




que por Sancta María          denó Dios demostrar,




de cuya lege quiso          con su boca mamar.



 

76

Un monje beneíto          fue en una mongía,




el logar no lo leo,          decir no lo sabría,




querié de corazón          bien a Sancta María,




facié a la su statua          el enclín cada día.



 

77

Facié a la su statua          el enclín cada día,




fincaba los enojos,          dicié: «Ave María»;




el abat de la casa          dio’l la sacristanía,




ca teniélo por cuerdo          e quito de folía.



 

78

El enemigo malo,          de Belzebud vicario,




que siempre fue e éslo          de los buenos contrario,




tanto pudió bullir          el sotil aversario,




que corrompió al monje,          fízolo fornicario.



 

79

Priso un uso malo          el loco pecador,




de noche, cuando era          hechado el prior,




isié por la eglesia          fuera del dormitor,




corrié el entorpado          a la mala labor.



 

80

Siquier a la exida,          siquier a la entrada,




delante del altar          li cadié la pasada;




el enclín e la Ave          teniéla bien usada,




non se li oblidaba          en ninguna vegada.



 

81

Corrié un río bono          cerca de la mongía;




haviélo de pasar          el monje todavía;




do se vinié el loco          de complir su folía,




cadió e enfogóse          fuera de la freiría.



 

82

Cuando vino la hora          de matines cantar,




non habié sancristano          que podiese sonar;




levantáronse todos,          quisque de su logar;




fueron a la eglesia          al fraire despertar.



 

83

Abrieron la eglesia          como mejor sopieron,




buscaron al clavero,          trobar no lo podieron;




buscando sus e yuso          atanto andidieron,




do yacié enfogado,          allá lo enfirieron.



 

84

Qué podrié ser esto          no lo podién asmar,




si’s murió o’l mataron          no lo sabién judgar;




era muy grand la basca          e mayor el pesar,




ca cadié en mal precio          por esto el logar.



 

85

Mientre yacié en vano          el cuerpo en el río,




digamos de la alma          en cual pleito se vío:




vinieron de dïablos          por ella grand gentío,




por levarla al báratro,          de deleit bien vacío.



 

86

Mientre que los dïablos          la trayén com a pella,




vidiéronla los ángeles,          descendieron a ella,




ficieron los dïablos          luego muy grand querella,




que suya era quita,          que se partiesen d’ella.



 

87

Non hobieron los ángeles          razón de vocealla,




ca hobo la fin mala          e asín fue sin falla;




tirar no lis podieron          valient una agalla;




hobieron a partirse          tristes de la batalla.



 

88

Acorrió’l la Gloriosa,          reina general,




ca tenién los dïablos          mientes a todo mal;




mandólis atender,          non osaron fer ál,




moviólis pletesía          firme e muy cabdal.



 

89

Propuso la Gloriosa          palabra colorada,




«Con esta alma, foles,          -diz- non habedes nada;




mientre fue en el cuerpo          fue mi acomendada;




agora prendrié tuerto          por ir desamparada.»



 

90

De la otra partida          recudió el vocero,




un sabidor dïablo, sotil et muy puntero:




«Madre eres de Fijo,          alcalde derechero,




que no’l place la fuerza          nin es end placentero.



 

91

Escripto es que homne          allí do es fallado




o en bien o en mal,          por ello es judgado;




si esti tal decreto          por ti fuere falsado,




el pleit del Evangelio          todo es descuidado.»



 

92

«Fablas -diz la Gloriosa-          a guis de cosa nescia;




non te riepto, ca eres          una cativa bestia;




cuando ixió de casa,          de mí priso licencia,




del pecado que fizo          yo’l daré penitencia.



 

93

Serié en fervos fuerza          non buena parecencia;




mas apelo a Cristo,          a la su audïencia,




el que es poderoso,          pleno de sapiencia,




de la su boca quiero          oír esta sentencia.»



 

94

El Reï de los Cielos,          alcalde sabidor,




partió esta contienda,          non vidiestes mejor:




mandó tornar la alma          al cuerpo el Señor,




desent cual mereciese,          recibrié tal honor.



 

95

Estaba el convento          triste e desarrado,




por esti mal ejemplo          que lis era uviado;




resuscitó el fraire          que era ya pasado;




espantáronse todos          ca era aguisado.



 

96

Fablólis el buen homne,          dísolis: «Compañeros,




muerto fui e so vivo,          d’esto seet bien certeros,




¡Grado a la Gloriosa          que salva sos obreros,




que me libró de manos          de los malos guerreros.»



 

97

Contólis por su lengua          toda la ledanía,




qué dicien los dïablos          e qué Sancta María;




cómo lo quitó ella          de su podestadía,




si por ella non fuese,          serié en negro día.



 

98

Rendieron a Dios gracias          de buena voluntat,




a la sancta reina,          mader de pïadat,




que fizo tal miraclo          por su benignidat,




por qui está más firme          toda la cristiandat.



 

99

Confesóse el monje          e fizo penitencia,




mejoróse de toda          su mala contenencia,




sirvió a la Gloriosa          mientre hobo potencia,




finó cuando Dios quiso          sin mala repindencia,




requiescant, pace          cun divina clemencia.



 

100

Muchos tales miraclos          e muchos más granados




fizo Sancta María          sobre sos aclamados;




non serién los millésimos          por nul homne contados,




mas de lo que sopiéremos,          seed nuestros pagados.



 

 

   El clérigo y la flor

 

101

Leemos de un clérigo          que era tiestherido,




ennos vicios seglares          ferament embebido;




pero que era loco,          habié un buen sentido,




amaba la Gloriosa          de corazón complido.



 

102

Comoquiere que era          en ál mal costumnado,




en saludar a ella          era bien acordado;




nin irié a eglesia          nin a ningún mandado,




que el su nomne ante          non fuese aclamado.



 

103

Decir no lo sabría          sobre cuál ocasión,




ca nos no lo sabemos          si lo buscó o non,




diéronli enemigos          salto a est varón,




hobieron a matarlo:          ¡Domne Dios lo perdón!



 

104

Los homnes de la villa          e los sus compañeros




esto como cuntiera          com non eran certeros,




defuera de la villa          entre unos riberos,




allá lo soterraron,          non entre los dezmeros.



 

105

Pesó’l a la Gloriosa          con est enterramiento,




que yacié el su siervo          fuera de su conviento;




pareció’l a un clérigo          de buen entendimiento,




dísoli que ficieran          en ello fallimiento.



 

106

Bien habié treinta días          que era soterrado:




en término tan luengo          podié ser dañado;




díso’l Sancta María:          «Ficiestes desguisado,




que yaz el mi notario          de vos tan apartado.



 

107

Mándote que lo digas:          que el mi cancelario




non merecié ser          echado del sagrario;




dilis que no lo dejen          y otro trentanario,




métanlo con los otros          en el buen fosalario.»



 

108

Demandóli el clérigo          que yacié dormitado:




«¿Quí eres tú que fablas?          Dime de ti mandado,




ca cuando lo disiero          seráme demandado




quí es el querelloso          o quí el soterrado.»



 

109

Dísoli la Gloriosa:          «Yo so Sancta María




madre de Jesu Cristo          que mamó leche mía;




el que vos desechastes          de vuestra compañía,




por cancellario mío          yo a esi tenía.



 

110

El que vos soterrastes          lueñe del cimiterio,




al que vos non quisiestes          facer nul ministerio,




yo por esti te fago          todo est reguncerio:




si bien no lo recabdas,          tente por en lacerio.»



 

111

El dicho de la dueña          fue luego recabdado,




abrieron el sepulcro          apriesa e privado;




vidieron un miraclo          non simple ca doblado,




el uno e el otro,          fue luego bien notado.



 

112

Isiéli por la boca          una fermosa flor




de muy grand fermosura,          de muy fresca color;




inchié toda la plaza          de sabrosa olor,




que non sentién del cuerpo          un punto de pudor.



 

113

Trobáronli la lengua          tan fresca e tan sana




cual parece de dentro          la fermosa mazana;




no la tenié más fresca          a la meredïana




cuando sedié fablando          en media la quintana.



 

114

Vidieron que viniera          esto por la Gloriosa,




ca otri non podrié          facer tamaña cosa;




transladaron el cuerpo,          cantando «Specïosa»,




aprés de la eglesia          en tumba más preciosa.



 

115

Todo homne del mundo          fará grand cortesía




qui ficiere servicio          a la Virgo María;




mientre que fuere vivo          verá placentería,




e salvará el alma al          postremero día.



 

 

   El galardón de la Virgen

 

116

D’un clérigo otro          nos diz la escriptura




que de Sancta María          amaba su figura:




siempre se inclinaba          contra la su pintura,




habié muy grand vergüenza          de la su catadura.



 

117

Amaba al so Fijo          e amaba a ella,




tenié por sol al Fijo,          la Madre por estrella;




querié bien al Fijuelo          e bien a la poncella,




porquelos servié poco          estaba con grand querella.



 

118

Apriso cinco motes,          motes de alegría,




que fablan de los gozos          de la Virgo María;




diciéselos el clérigo          delante cada día,




habié ella con ellos          muy grand placentería.



 

119

«Gozo ayas, María,          que el ángel credist,




gozo ayas, María,          que virgo concebist;




gozo ayas, María,          que a Cristo parist,




la ley vieja cerresti          e la nueva abrist.»



 

120

Cuantas fueron las plagas          que el Fijo sufrió,




dicié él tantos gozos          a la que lo parió;




si bono fo el clérigo          e bien lo mereció,




hobo gualardón bueno,          buen grado recibió.



 

121

Por estos cinco gozos          debemos ál catar:




cinco sesos del cuerpo          que nos facen pecar,




el ver, el oír,          el oler, el gostar,




el prender de las manos          que dicimos tastar.



 

122

Si estos cinco gozos          que dichos vos habemos




a la Madre gloriosa          bien gelos ofrecemos,




del yerro que por estos          cinco sesos facemos




por el so sancto ruego          grand perdón ganaremos.



 

123

Enfermó esti clérigo          de muy fuert manera,




que li querién los ojos          esir de la mollera;




tenié que era toda          complida la carrera,




e que li venié cerca          la hora postremera.



 

124

Apareció’l la Madre          del Reï celestial




que en misericordia          nunca hobo egual.




«Amigo -díso’l- sálvete          el Señor spirital,




de cuya Madre fust          tú amigo leal.



 

125

Afuérzate, non temas,          non seas desmarrido,




sepas serás aína          d’esti dolor guarido;




tente con Dios aúna          por de cuita esido,




ca dizlo el tu pulso          que es bueno complido.



 

126

Yo cerca ti estando,          tú non ayas pavor,




tente por mejorado          de toda la dolor;




recebí de ti siempre          servicio e amor,




darte quiero el precio          de esa tu labor.»



 

127

Bien se cuidó el clérigo          del lecho levantar,




e que podrié por campo          en sos piedes andar,




mas ha grand diferencia          de saber a cuidar:




hóbose otro guisa          esto a terminar.



 

128

Bien se cuidó el clérigo          de la presón esir




con sus conocientes          deportar e reír;




mas non podió la alma          tal plazo recebir,




desamparó el cuerpo,          hobo end a esir.



 

129

Prísola la Gloriosa,          de los cielos Reina,




fuese la afijada          con la buena madrina;




prisiéronla los ángeles          con la gracia divina,




leváronla al Cielo          do el bien nunca fina.



 

130

La Madre glorïosa          lo que li prometió,




benedicta sea ella          que bien gelo cumplió;




como lo dicié ella          él no lo entendió,




mas en cuanto que diso          verdadera isió.



 

131

Cuantos la voz udieron          e vidieron la cosa,




todos tenién que fizo          miráculo la Gloriosa;




tenién que fue el clérigo          de ventura donosa,




glorificaban todos          a la Virgo preciosa.



 

 

   El pobre caritativo

 

132

Era un homne pobre          que vivié de raciones,




non habié otras rendas          nin otras furcïones




fuera cuando labraba,          esto pocas sazones:




tenié en su alzado          bien pocos pepïones.



 

133

Por ganar la Gloriosa          que él mucho amaba,




partiélo con los pobres          todo cuanto ganaba;




en esto contendié          e en esto puñaba,




por haber la su gracia          su mengua oblidaba.



 

134

Cuando hobo est pobre          d’est mundo a pasar,




la Madre glorïosa          vínolo convidar;




fablóli muy sabroso,          queriélo falagar,




udieron la palabra          todos los del logar.



 

135

«Tú mucho cobdiciest          la nuestra compañía,




sopist pora ganarla          bien buena maestría,




ca partiés tus almosnas,          diciés "Ave María",




por qué lo faciés todo          yo bien lo entendía.



 

136

Sepas que es tu cosa          toda bien acabada,




ésta es en que somos          la cabera jornada;




el "Ite misa est",          conta que es cantada,




venida es la hora          de prender la soldada.



 

137

Yo so aquí venida          por levarte comigo




al regno de mi Fijo          que es bien tu amigo,




do se ceban los ángeles          del buen candïal trigo;




a las Sanctas Virtutes          placerlis há contigo.»



 

138

Cuand hobo la Gloriosa          el sermón acabado,




desamparó la alma          al cuerpo venturado,




prisiéronla de ángeles,          un convento honrado,




leváronla al Cielo,          ¡Dios sea end laudado!



 

139

Los homnes que habién          la voz ante oída,




tan aína vidieron          la promesa complida,




a la Madre gloriosa          que es tan comedida,




todos li rendién gracias,          quisque de su partida.



 

140

Qui tal cosa udiese          serié mal venturado




si de Sancta María          non fuese muy pagado,




si más no la honrase          serié desmesurado,




qui de ella se parte          es muy mal engañado.



 

141

Aun más adelante          queremos aguijar:




tal razón como ésta          non es de destajar,




ca éstos son los árbores          do debemos folgar,




en cuya sombra suelen          las aves organar.



 

El ladrón devoto

 

142

Era un ladrón malo          que más querié furtar




que ir a la eglesia          nin a puentes alzar;




sabié de mal porcalzo          su casa gobernar,




uso malo que priso,          no lo podié dejar.



 

143

Si facié otros males,          esto no lo leemos,




serié mal condempnarlo          por lo que non sabemos,




mas abóndenos esto          que dicho vos a vemos,




si ál fizo, perdóneli          Cristus en qui creemos.



 

144

Entre las otras malas,          habié una bondat




que li valió en cabo          e dioli salvedat;




credié en la Gloriosa          de toda voluntat,




saludábala siempre          contra la su magestat.



 

145

Dicía Ave María          e más de escriptura




siempre se inclinaba          contra la su figura,




dicía Ave María          e más de escritura,




tenía su voluntat          con esto más segura.



 

146

Como qui en mal anda          en mal ha a caer,




hobiéronlo con furto          est ladrón a prender;




non hobo nul consejo          con qué se defender,




judgaron que lo fuesen          en la forca poner.



 

147

Levólo la justicia          pora la crucejada,




do estaba la forca          por concejo alzada;




prisiéronli los ojos          con toca bien atada,




alzáronlo de tierra          con soga bien tirada.



 

148

Alzáronlo de tierra          cuanto alzar quisieron,




cuantos cerca estaban          por muerto lo tovieron;




si ante lo sopiesen          lo que después sopieron,




no li hobieran fecho          eso que li ficieron.



 

149

La Madre glorïosa,          duecha de acorrer,




que suele a sus siervos          ennas cuitas valer,




a esti condempnado          quísoli pro tener,




membróli el servicio          que li solié fer.



 

150

Metióli so los piedes          do estaba colgado




las sus manos preciosas,          tóvolo alleviado:




non se sintió de cosa          ninguna embargado,




non sovo plus vicioso          nunca nin más pagado.



 

151

Ende al día tercero          vinieron los parientes,




vinieron los amigos          e los sus conocientes




vinién por descolgallo          rascados e dolientes,




sedié mejor la cosa          que metién ellos mientes.



 

152

Trobáronlo con alma          alegre e sin daño,




non serié tan vicioso          si yoguiese en vano;




dicié que so los piedes          tenié un tal escaño,




non sintrié mal ninguno          si colgase un año.



 

153

Cuando lo entendieron          los que lo enforcaron,




tovieron que el lazo          falso gelo dejaron;




fueron mal rependidos          que no lo degollaron,




tanto gozarién d’eso          cuanto después gozaron.



 

154

Fueron en un acuerdo          toda esa mesnada,




que fueron engañados          enna mala lazada,




mas que lo degollasen          con foz o con espada;




por un ladrón non fuese          tal villa afontada.



 

155

Fueron por degollarlo          mancebos más livianos,




con buenos seraniles          grandes e adïanos;




metió Sancta María          entre medio las manos,




fincaron los gorgueros          de la golliella sanos.



 

156

Cuando esto vidieron          que no’l podién nocir,




que la Madre gloriosa          lo querié encobrir,




hobiéronse con tanto          del pleito a partir,




hasta que Dios quisiese          dejáronlo vevir.



 

157

Dejáronlo en paz          que se fuese su vía,




ca ellos non querién ir          contra Sancta María,




mejoró en su vida,          partióse de folía:




cuando cumplió so corso          murióse de su día.



 

158

Madre tan pïadosa,          de tal benignidat,




que en buenos e en malos          face su pïadad,




debemos bendicirla          de toda voluntat;




los que la bendisieron          ganaron grand rictat.



 

159

Las mañas de la Madre          con las d’El que parió




semejan bien calañas          qui bien las conoció;




Él por bonos e malos,          por todos descendió,




Ella, si la rogaron,          a todos acorrió.



 

 

   San Pedro y el monje mal ordenado

 

160

En Colona la rica,          cabeza de regnado,




habié un monesterio          de Sant Peidro clamado;




habié en él un monje          asaz mal ordenado,




de lo que diz la regla          habié poco cuidado.



 

161

Era de poco seso,          facié mucha locura,




porque lo castigaban          non habié nulla cura;




cuntió’l en est comedio          muy grand desaventura:




parió una bagasa          d’él una creatura.



 

162

Por salud de su cuerpo          e por vevir más sano,




usaba lectüarios          apriesa e cutiano,




en ivierno calientes,          e fríos en verano,




debrié andar devoto          e andaba lozano.



 

163

Vivié en esta vida          en grand tribulación,




murió por sus pecados          por fiera ocasión,




nin priso Corpus Dómini          nin fizo confesión,




levaron los dïablos          la alma en presón.



 

164

San Peidro el apóstol          hobo d’él compasión,




ca en su monesterio          ficiera profesión:




rogó a Jesu Cristo          con grand devoción




de su misericordia          que’l ficiese ración.



 

165

Díso’l Jesu Cristo:          «Peidro, el mi amado,




bien sabes tú qué dijo          David en su dictado,




que esi folgarié          en el monte sagrado




que entró sin manciella          e quito de pecado.



 

166

Esi por qui tú ruegas,          fincada tu rodiella,




nin obraba justicia          nin vivié sin manciella;




por la su compañía          non valió más la ciella:




¿En cuál él mereció          posara en tal siella?»



 

167

Rogó a las Vertutes          Sant Peidro celestiales,




que rogasen al Padre          de los penitenciales,




que quitasen est homne          de los lazos mortales,




recudióli palabras          como las otras tales.



 

168

Tornó en la Gloriosa,          Madre del Nuestro Don,




e en las otras vírgines          que de su casa son;




fueron ellas a Cristo          con grand suplicación,




por la alma del monje          ficieron oración.



 

169

Cuando vío don Cristo          la Madre glorïosa,




e de las sus amigas          procesión tan preciosa,




isió a recebirlas          de manera fermosa:




¡Alma que lo vidiese          serié bien venturosa!



 

170

«Madre -dijo don Cristo-          yo saberlo querría,




¿qué negocio vos trae          con esta compañía?»




«Fijo -dijo la Madre-          a rogarvos venía




por alma de un monje          de fulana mongía.»



 

171

«Madre -dijo el Fijo-          non serié derechura,




tal alma de tal homne          entrar en tal folgura:




serié menoscabada          toda la escriptura;




mas por el vuestro ruego          faremos y mesura.



 

172

Quiero facer atanto          por el vuestro amor:




torne aún al cuerpo          en qui fo morador;




faga su penitencia          como faz pecador,




e puede ser salvo          por manera mejor.»



 

173

Cuando udió Sant Peidro          esti tan dulz mandado,




vío que su negocio          era bien recabdado;




tornó a los dïablos,          concejo enconado:




la alma que levaban,          tolliósela sin grado.



 

174

Diósela a dos niños          de muy grand claridat,




creaturas angélicas          de muy grand sanctidat;




diósela en comienda          de toda voluntat




por tornarla al cuerpo          con grand seguridat.



 

175

Diéronsela los niños          a un fradre honrado




que fuera en su orden          de chiquinez criado;




levóla él al cuerpo          que yacié mortajado,




resuscitó el monje,          ¡Dios sea end laudado!



 

176

A la alma del monje          díjoli la su guía,




el fraire, homne bueno,          que ante vos dicía:




«Yo te ruego por Dios          e por Sancta María,




que tengas un clamor          tú por mí cada día.



 

177

Otra cosa te ruego:          que la mi sepultura




que yaz toda cubierta          de suso de basura,




tú la hagas barrer          por tu buena mesura;




tú lo cumpli, ¡sí Dios          te dé buena ventura!»



 

178

Resuscitó el monje,          el que era transido,




pero por un grand día          sovo fuert estordido;




maguer tornó en cabo          en todo so sentido,




regunzó al convento          por qué habié trocido.



 

179

Rendieron a Dios gracias,          a la Virgo real,




e al sancto apóstolo,          clavero celestial




que por salvar su monje          sufrió porfazo tal;




non fue esti miraclo          de precio sivuelcual.



 

180

Non haya nadi dubda          entre su corazón




nin diga esta cosa          podrié ser o non;




ponga enna Gloriosa          bien su entencïón,




entendrá que non viene          esto contra razón.



 

181

Como es la Gloriosa          plena de bendición,




es plena de gracia,          e quita de dicïón;




no’l serié negada          ninguna petición,




no li disrié tal Fijo          a tal Madre de non.



 

 

   El romero engañado por el enemigo malo

 

182

Señores e amigos,          por Dios e caridat,




oíd otro miraclo,          fermoso por verdat;




Sant Ugo lo escripso,          de Gruniego abat,




que cuntió a un monje          de su socïedat.



 

183

Un fraire de su casa,          Guiralt era clamado,




ante que fuese monje          era non bien senado:




facié a las debeces          folía e pecado,




como homne soltero          que non es apremiado.



 

184

Víno’l a corazón          do se sedié un día




al ap’lo de España          de ir en romería;




aguisó su facienda,          buscó su compañía,




destajaron el término          cómo fuesen su vía.



 

185

Cuando a esir hobieron          fizo una nemiga:




en logar de vigilia          yogó con su amiga.




Non tomó penitencia          como la ley prediga,




metióse al camino          con su mala ortiga.



 

186

Poco habié andado          aún de la carrera,




habés podrié ser          la jornada tercera,




hobo un encontrado          cabo una carrera,




mostrávase por bueno,          en verdat no lo era.



 

187

El dïablo antigo          siempre fo traïdor,




es de toda nemiga          maestro sabidor;




semeja a las veces          ángel del Crïador




e es dïablo fino,          de mal sosacador.



 

188

Transformóse el falso          en ángel verdadero,




parose si delante          en medio un sendero:




«Bien seas tú venido          -dísoli al romero-




seméjasme cosiella          simple como cordero.



 

189

Esiste de tu casa          por venir a la mía;




cuando esir quisiste          ficist una folía:




cuidas sin penitencia          complir tal romería;




non te lo gradirá          esto Sancta María.»



 

190

«¿Quién sodes vos, señor?»          dísoli el romeo;




Recudió’l: «Yo so Jácobo,          fijo de Zebedeo;




sépaslo bien, amigo,          andas en devaneo,




semeja que non aves          de salvarte deseo.»



 

191

Dijo Guirald: «Señor,          pues vos ¿qué me mandades?




Complirlo quiero todo,          quequier que me digades,




ca veo lo que fici,          grandes iniquitades,




non prisi el castigo          que dicen los abades.»



 

192

Diso el falso Jácob:          «Esti es el judicio:




que te cortes los miembros          que facen el fornicio;




desent que te degüelles:          farás a Dios servicio,




que de tu carne misma          li farás sacrificio.»



 

193

Crediólo el astroso,          loco e desesado,




sacó su cuchellijo          que tenié amolado;




cortó sus genitales,          el fol malventurado,




desende degollóse,          murió descomulgado.



 

194

Cuando los compañeros          que con elli isieron




plegaron a Guiraldo          e atal lo vidieron,




fueron en fiera cuita          en cual nunca sovieron;




esto cómo avino          asmar no lo pudieron.



 

195

Vidién que de ladrones          non era degollado,




ca no’l tollieran nada          ni’l habién ren robado;




non era de ninguno          homne desafiado,




non sabién de cuál guisa          fuera ocasionado.



 

196

Fusieron luego todos          e fueron derramados,




teniénse d’esta muerte          que serién sospechados;




porque ellos no eran          enna cosa culpados,




que serién por ventura          presos e achacados.



 

197

El que dio el consejo          con sus atenedores,




los grandes e los chicos,          menudos e mayores,




travaron de la alma          los falsos traïdores,




lebávanla al fuego,          a los malos suores.



 

198

Ellos que la lebavan          non de buena manera,




víolo Sanctïago          cuyo romeo era;




isiólis a grand priesa          luego a la carrera,




paróselis delante          enna haz delantera.



 

199

«Desad -dijo- maliellos          la preda que levades,




non vos yaz tan en salvo          como vos lo cuidades;




tenedla a derecho,          fuerza no li fagades,




creo que non podredes,          maguer que lo querades.»



 

200

Recudióli un dïablo,          paróseli refacio:




«Yago, ¿quiéreste fer          de todos nos escarnio?




¿A la razón derecha          quieres venir contrario?




¡Traes mala cubierta          so el escapulario!



 

201

Guirald fizo nemiga,          matose con su mano,




debe ser judgado          por de Judas hermano;




es por todas las guisas          nuestro parroquïano;




¡Non quieras contra nos,          Yago, ser villano!»



 

202

Dísoli Sanctïago:          «¡Don traïdor palabrero!




Non vos puet vuestra parla          valer un mal dinero;




trayendo la mi voz          como falso vocero,




disti consejo malo,          matest al mi romero.



 

203

Si tú no le disieses          que Sanctïago eras,




tú no li demostrases          señal de mis veneras,




non dañarié su cuerpo          con sus mismes tiseras,




nin yazdrié como yace          fuera por las carreras.



 

204

Prisi muy grand superbia          de la vuestra partida,




tengo que la mi forma          es de vos escarnida,




matastes mi romeo          con mentira sabida,




demás veo agora          la alma maltraída.



 

205

Sedme a judicio          de la Virgo María,




yo a ella me clamo          en esta pleitesía;




otra guisa de vos          yo non me quitaría,




ca veo que traedes          muy grand alevosía.»



 

206

Propusieron su voces          ante la Glorïosa;




fo bien de cada parte          afincada la cosa;




etendio las razones          la reina preciosa,




terminó la baraja          de manera sabrosa:



 

207

«El engaño que priso,          pro li debié tener,




elli a Sanctïago          cuidó obedecer,




ca tenié que por eso          podrié salvo seer;




mas el engañador          lo debié padecer.»



 

208

Dijo: «Yo esto mando          e dólo por sentencia:




la alma sobre quien          habedes la entencia,




que torne en el cuerpo,          faga su penitencia,




desend cual mereciere,          habrá tal audïencia.»



 

209

Valió esta sentencia,          fue de Dios otorgada,




fue la alma mesquina          en el cuerpo tornada,




que pesó al dïablo,          a toda su mesnada,




a tornar fo la alma          a la vieja posada.



 

210

Levantóse el cuerpo          que yacié trastornado,




alimpiaba su cara          Guirald el degollado;




estido un ratiello          como qui descordado,




como homne que duerme          e despierta irado.



 

211

La plaga que hobiera          de la degolladura




habés parecié d’ella          la sobresanadura;




perdió él la dolor          e toda la cochura,




todos dicién: «Est homne          fue de buena ventura.»



 

212

Era de lo ál todo          sano e mejorado,




fuera de un filiello          que tenié travesado;




mas lo de la natura          cuanto que fo cortado,




non li creció un punto,          fincó en su estado.



 

213

De todo era sano,          todo bien encorado,




pora verter su agua          fincóli el forado;




requirió su repuesto,          lo que trayé trosado,




pensó de ir su vía          alegre e pagado.



 

214

Rendió gracias a Dios          e a Sancta María,




e al sancto apóstolo          do va la romería;




cueitóse de andar,          trobó la compañía,




habién esti miraclo          por solaz cada día.



 

215

Sonó por Compostela          esta grand maravilla,




viniénlo a veer          todos los de la villa;




dicién: «Esta tal cosa,          debiemos escribilla;




los que son por venir,          plazrális de oílla.»



 

216

Cuando fo en su tierra,          la carrera complida,




e udieron la cosa          que habié contecida,




tenié grandes clamores,          era la gent movida




por veer esti Lázaro          dado de muert a vida.



 

217

Metió en su facienda          esti romeo mientes,




cómo lo quitó Dios          de maleítos dientes;




desemparó el mundo,          amigos e parientes,




metióse en Gruniego,          vistió paños pumientes.



 

218

Don Ugo, homne bueno,          de Gruniego abat




varón religïoso,          de muy grand sanctidat,




contaba est miraclo          que cuntió en verdat,




metiólo en escripto,          fizo grand honestat.



 

219

Guirald finó en orden          vida buena faciendo,




en dichos e en fechos          al Criador sirviendo,




en bien perseverando,          del mal se repindiendo,




el enemigo malo          non se fo d’él ridiendo.



 

 

   El clérigo simple

 

220

Era un simple clérigo,          pobre de clerecía,




dicié cutiano misa          de la Sancta María;




non sabié decir otra,          diciéla cada día,




más la sabié por uso          que por sabiduría.



 

221

Fo est misacantano          al bispo acusado,




que era idïota,          mal clérigo probado;




«Salve Sancta Parens»          sólo tenié usado,




non sabié otra misa          el torpe embargado.



 

222

Fo durament movido          el obispo a saña,




dicié: «Nunca de preste          oí atal hazaña.»




Dijo: «Dicit al fijo          de la mala putaña




que venga ante mí,          no lo pare por maña.»



 

223

Vino ante el obispo          el preste pecador,




habié con el grand miedo          perdida la color,




non podié de vergüenza          catar contra’l señor,




nunca fo el mesquino          en tan mala sudor.



 

224

Dísoli el obispo:          «Preste, dime verdat,




si es tal como dicen          la tu necïedat.»




Dísoli el buen homne,          «Señor, por caridat,




si disiese que non,          dizría falsedat.»



 

225

Dísoli el obispo:          «Cuando non as cïencia




de cantar otra misa          nin as sen nin potencia,




viédote que non cantes,          métote en sentencia,




vivi como mereces          por otra agudencia.»



 

226

Fo el preste su vía          triste e desarrado,




habié muy grand vergüenza,          el daño muy granado;




tornó en la Gloriosa,          ploroso e quesado,




que li diese consejo          ca era aterrado.



 

227

La madre preciosa          que nunca falleció




a qui de corazón          a piedes li cadió,




el ruego del su clérigo          luego gelo udió:




no lo metió por plazo,          luego li acorrió.



 

228

La Virgo glorïosa,          madre sin dición,




apreció’l al bispo          luego en visïón;




díjoli fuertes dichos,          un brabiello sermón,




descubrióli en ello          todo su corazón.



 

229

Díjoli brabamientre:          «Don obispo lozano,




¿contra mí por qué fust          tan fuert e tan villano?




Yo nunca te tollí          valía de un grano,




e tú ásme tollido          a mí un capellano.



 

230

El que a mí cantaba          la misa cada día




tú tovist que facié          yerro de eresía;




judguéstilo por bestia          e por cosa radía,




tollisteli la orden          de la capellanía.



 

231

Si tú no li mandares          decir la misa mía




como solié decirla,          grand querella habría,




e tú serás finado          hasta el trenteno día,




¡Desend verás qué vale          la saña de María!»



 

232

Fo con estas menazas          el bispo espantado,




mandó envïar luego          por el preste vedado;




rogó’l que’l perdonase          lo que habié errado,




ca fo él en su pleito          durament engañado.



 

233

Mandólo que cantase          como solié cantar,




fuese de la Gloriosa          siervo del su altar;




si algo li menguase          en vestir o calzar,




él gelo mandarié          del suyo mismo dar.



 

234

Tornó el homne bueno          en su capellanía,




sirvió a la Gloriosa,          madre Sancta María;




finó en su oficio          de fin cual yo querría,




fue la alma a gloria          a la dulz cofradría.



 

235

Non podriemos nos tanto          escribir nin rezar,




aun porque podiésemos          muchos años durar,




que los diezmos miraclos          podiésemos contar,




los que por la Gloriosa          denna Dios demostrar.



 

 

   Los dos hermanos

 

236

Enna villa de Roma,          esa noble cibdat,




maestra e señora          de toda cristiandat,




habié y dos hermanos          de grand auctoridat,




el uno era clérigo,          el otro podestat.



 

237

Peidro’l dicién al clérigo,          habié nomne atal,




varón sabio e noble,          del papa cardenal;




entre las otras mañas          habié una sin sal,




habié grand avaricia,          un pecado mortal.



 

238

Esteban habié nomne          el secundo hermano,




entre los senadores          non habié más lozano;




era muy poderoso          en el pueblo romano,




habié en «prendo prendis»          bien usada la mano.



 

239

Era muy cobdicioso,          querié mucho prender,




falsaba los judicios          por gana de haber;




tolliélis a los homnes          lo que podié toller,




más preciaba dineros          que justicia tener.



 

240

Con sus judicios falsos          de los sus paladares,




a Sant Laurent el mártir          tollióli tres casares;




perdió Sancta Agnés          por él bonos logares,




un huerto que valié          de sueldos muchos pares.



 

241

Murió el cardenal          don Peidro el honrado,




fo a los purgatorios,          do merecié levado;




ante de pocos días          fo Esteban finado,




atendié tal judicio          cual lo habié dado.



 

242

Víolo San Laurencio,          católo feamientre,




primió’l en el brazo          tres veces duramientre;




quesóse don Esteban          bien entro en el vientre,




no’l primiren tenazas          de fierro tan fuertmientre.



 

243

Violo Sancta Agnés          a qui tollió el huerto,




tornóli las espaldas,          cató’l con rostro tuerto;




estonz dijo Esteban:          «Esto es mal confuerto,




toda nuestra ganancia          ixiónos a mal puerto.»



 

244

Dios el nuestro Señor,          alcalde derechero,




al que non se encubre          bodega nin cellero,




dijo que esti homne          fuera mal ballestero,




cegó a muchos homnes,          non a uno señero.



 

245

«Deseredó a muchos          por mala vocería,




siempre por sus pecados          asmó alevosía.




Non merece entrar          en nuestra compañía,




¡vaya yacer con Judas          en esa fermería!»



 

246

Prisiéronlo por tienllas          los guerreros antigos,




los que siempre nos fueron          mortales enemigos,




dábanli por pitanza          non mazanas nin figos,




mas fumo e vinagre,          feridas e pelcigos.



 

247

Vío a su hermano          con otros pecadores,




do sedié el mesquino          en muy malos sudores;




metié voces e gritos,          lágrimas e plangores,




habié grand abundancia          de malos servidores.



 

248

Habiénla ya levada          cerca de la posada,




do nunca verié cosa          de que fuese pagada,




nin verié sol ni luna          nin buena rucïada,




o serié en tiniebra          como emparedada.



 

249

Díjo’l: «Decit, hermano,          preguntárvoslo quiero,




¿por cuál culpa yacedes          el lacerío tan fiero?




ca si Dios lo quisiere          e yo ferlo podiero,




buscarvos he acorro          en cuanto que sopiero.»



 

250

Dijo Peidro: «En vida          trasqui grand avaricia,




hóbila por amiga          avueltas con cobdicia;




por eso so agora          puesto en tan mala tristicia,




qui tal face, tal prenda,          fuero es e justicia.



 

251

Mas si el apostóligo          con la su clerecía




cantase por mí misa          solamientre un día,




fío en la Gloriosa,          madre Sancta María,




que me darié Dios luego          alguna mejoría.»



 

252

D’est varón don Esteban          de qui fablamos tanto,




porque muchas maldades          trayé so el manto,




habié una bondat,          amaba a un sancto,




tanto que non podriémos          demostrarvos nos cuanto.



 

253

Amaba a Proyecto,          mártir de grand valor,




guardaba’l bien la festa          como al Buen Señor,




facié’l rico oficio          e muy grand honor,




de pobres e de clérigos,          cuanto podié mejor.



 

254

Laurencio e Agnés,          maguer que despechados,




porque los hobo elli          ante desheredados,




moviólos pïadad          e fueron amansados,




cataron más a Dios          que a los sos pecados.



 

255

Fueron pora Proyecto,          fuera cuyo rendido,




disiéronli: «Proyecto,          non seas adormido,




piensa del tu Esteban          que anda escarnido,




réndili gualardón          ca hóbote servido.»



 

256

Fue pora la Gloriosa          que luz más que estrella,




movióla con grand ruego,          fue ante Dios con ella,




rogó por esta alma          que trayén a pella,




que non fuese judgada          secundo querella.



 

257

Diso a esti ruego          Dios nuestro Señor:




«Faré tanta de gracia          por el vuestro amor;




torne aún al cuerpo          la alma pecador,




desend cual mereciere,          recibrá tal honor.



 

258

Aya tanto de plazo          hasta los treinta días,




que pueda mejorar          todas sus malfetrías;




mas bien gelo afirmo          par las palabras mías,




y serán rematadas          todas sus maestrías.»



 

259

Rendieron «Gratias multas»          a Dios los rogadores,




porque empïadaba          a los sos pecadores,




que libró esta alma          de manos de traïdores




que son de los fideles          siempre engañadores.



 

260

Cuando lo entendió          la gent adïablada,




quitóse de la alma,          la que tenié legada;




prísola Sant Proyecto          que la habié ganada,




guïóla pora’l cuerpo,          a esa su posada.



 

261

Dísoli la Gloriosa,          madre del Crïador,




«Esteban, rendi gracias          a Dios el buen Señor:




gran gracia te ha fecha          que non podrié mayor;




del mal, si non te guardas,          caerás en peor.



 

262

Esteban, un consejo          te quiero aún dar,




Esteban, es consejo          que debes tú tomar:




mándote cada día          un salmo recitar,




«Beati inmaculati...»          bien bueno de rezar.



 

263

Si tú cada mañana          esti salmo rezares,




e tú a las eglesias          los tuertos enmendares,




ganará la tu alma          Gloria cuando finares,




escusarás las penas          e los graves logares.»



 

264

Resuscitó Esteban,          ¡grado a Jesu Cristo!




Regunzóli al Papa          cuanto que habié visto,




lo que li diso Peidro,          su hermano bienquisto,




que yacié en grand pena,          lazrado e muy tristo.



 

265

Demostraba el brazo          que tenié liborado,




el que en Sant Laurent          lo hobo apretado,




pidié mercet al Papa          con el cuerpo prostrado,




que cantase la misa          por Peidro el lazrado.



 

266

Por ferlis bien creencia,          por ser bien creído,




diso que a los treynta          días serié transido;




disieron todos: «Esto          signo es conocido,




si diz verdat o non          será bien entendido.»



 

267

Entregó ricamientre          a los desheredados,




a los que tuerto tovo          fízolos bien pagados,




confesóse al preste          de todos sos pecados,




de cuantos habié fechos          e dichos e asmados.



 

268

Ya andaba en cabo          de las cuatro semanas,




hasta los treinta días habié pocas mañanas,




despidióse Esteban          de las yentes romanas,




sabié que las palabras          de Dios non serién vanas.



 

269

En el día trenteno          fizo su confesión,




recibió Corpus Dómini          con grand devocïón;




echóse en su lecho,          fizo su oración,




rendió a Dios la alma,          finó con bendición.



 

 

   El labrador avaro

 

270

Era en una tierra          un homne labrador




que usaba la reja          más que otra labor;




más amaba la tierra          que non al Crïador,




era de muchas guisas          homne revolvedor.



 

271

Facié una nemiga,          fuciela por verdat,




cambiaba los mojones          por ganar heredat,




facié a todas guisas          tuerto e falsedat,




habié mal testimonio          entre su vecindat.



 

272

Querié, peroque malo,          bien a Sancta María,




udié sus miráculos,          dábalis acogía;




saludábala siempre,          diciéli cada día:




«Ave gratïa plena          que parist a Mesía.»



 

273

Finó el rastrapaja          de tierra bien cargado,




en soga de dïablos          fue luego cativado,




rastrávanlo por tienllas,          de coces bien sovado,




pechávanli a duplo          el pan que dio mudado.



 

274

Doliéronse los ángeles          d’esta alma mesquina,




por cuanto la levaban          dïablos en rapina;




quisieron acorrelli,          ganarla por vecina,




mas pora fer tal pasta          mengualis farina.



 

275

Si lis dicién los ángeles          de bien una razón,




ciento dicién los otros,          malas que buenas non;




los malos a los bonos          teniénlos en rencón,




la alma por pecados          non isié de presón.



 

276

Levantóse un ángel,          diso: «Yo só testigo,




verdat es, non mentira          esto que yo vos digo:




el cuerpo, el que trasco          esta alma consigo,




fue de Sancta María          vasallo e amigo.



 

277

Siempre la ementaba          a yantar e a cena,




diciéli tres palabras:          ’Ave gratïa plena’;




la boca por qui esié          tan sancta cantilena




non merecié yacer          en tan mal cadena.»



 

278

Luego que esti nomne          de la Sancta Reina




udieron los diablos          cogieron’s ad ahina;




derramáronse todos          como una neblina,




desampararon todos          a la alma mesquina.



 

279

Vidiéronla los ángeles          ser desemparada,




de piedes e de manos          con sogas bien atada;




sedié como oveja          que yace ensarzada,




fueron e adusiéronla          pora la su majada.



 

280

Nomne tan adonado          e de vertut atanta,




que a los enemigos          seguda e espanta,




non nos debe doler          nin lengua nin garganta




que non digamos todos;          «Salve Regina Sancta».



 

El prior de San Salvador y el sacristán Uberto

 

281

En una villa bona          que la claman Pavía,




cibdat de grand facienda,          yace en Lombardía,




habié dentro en ella          una rica mongía,




de muchos bonos homnes,          muy sancta compañía.



 

282

Era el monesterio          alzado en honor




del que salvó el mundo,          señor Sant Salvador;




habié por aventura          en elli un prior




que non querié vevir          si non a su sabor.



 

283

Habié el bon homne          una lengua errada,




dicié mucha horrura          de la regla vedada;




facié una tal vida          non mucho ordenada,




pero dicié sus oras          en manera temprada.



 

284

Habié una costumne          que li hobo provecho,




dicié todas sus oras          como monje derecho,




a las de la Gloriosa          siempre sedié erecho;




aviel el dïablo          por ello grand despecho.



 

285

Peroque semejaba          en unas cosas boto




e como vos disiemos          que era bocarroto,




en amar la Gloriosa          era muy devoto,




dicié el su oficio          de suo corde toto.



 

286

Hobo cuanto Dios quiso          est prior a finar,




cadió en un exilio,          en áspero logar,




non vos podrié nul homne          el lacerío contar




que el prior levaba,          nil podrié asmar.



 

287

Habié un sacristano          en esa abadía




que guardaba las cosas          de la sacristanía;




Uberto habié nomne,          cuerdo e sin folía,




valié más ca non menos          por elli la mongía.



 

288

Ante de los matines,          una grand madrugada,




levantóse est monje          rezar la matinada,




tañer a los matines,          despertar la mesnada,




endrezar las lámpadas,          allumnar la posada.



 

289

El prior de la casa,          de suso ementado,




año habié complido          de que fuera finado,




pero fue el su pleito          en cabo recentado,




tan bien como al día          cuando fo soterrado.



 

290

El monje de la casa          que sacristano era,




ante que empezase          tañer la monedera,




alimpiaba las lámpadas          por fe mejor lumnera,




priso un grand espanto          de estraña manera.



 

291

Udió una voz d’homne,          flaquiella e cansada,




dijo: «Fraire Ubert»,          non sola una vegada;




conocióla Ubert          e non dubdó en nada




que la del prior era;          priso grand espantada.



 

292

Salió de la eglesia,          fo a la fermería,




non levaba de miedo          la voluntat vacía,




non irié tan apriesa          yendo en romería,




¡don Bildur lo levaba          par la cabeza mía!



 

293

Estando de tal guisa          fuera de las vertudes,




udió: «Ubert, Ubert,          ¿por qué me non recudes?




Cata, non hayas miedo,          por ren non te demudes,




piensa cómo me fables          e cómo me pescudes.»



 

294

Estonz dijo Ubert:          «Prior, ¡se que debedes!




de vos cómo estades,          vos me lo reguncedes,




que sepa el cabildo          de vos como sedes,




en cuál estado sodes          o cuál lo atendedes.»



 

295

Dísoli el prior:          «Ubert, el mió crïado,




sepas hasta aquí          mal ha de mi estado;




cadí en un exilio          crudo e destemprado:




el príncep de la tierra          Smirna era clamado.



 

296

Sufrí mucho lacerío,          pasé mucho mal día,




el mal que he pasado          contar no lo podría,




mas hobo a pasar          por y Sancta María,




hobo pesar e duelo          del mal que yo sufría.



 

297

Prísome por la mano          e levóme consigo,




levóme al logar          temprado e abrigo;




tollióme de la premia          del mortal enemigo,




púsome en logar          do vivré sin peligro.



 

298

¡Grado a la Gloriosa          que es de gracia plena!




fuera só del lacerío,          esido só de pena;




caí en dulz vergel          cerca de dulz colmena,




do nunca veré mengua          de yantar nin de cena.»



 

299

Calló la voz con tanto,          despertó el conviento,




fueron a la eglesia          todos de buen taliento;




disieron los matines,          ficieron complimiento,




de guisa que podrié          Dios haber pagamiento.



 

300

Los matines cantados,          esclareció el día,




disieron luego prima,          desend la ledanía,




fueron a su capítulo          la sancta compañía,




ca esto es de regla,          costumne de mongía.



 

301

Estando en capítulo,          leída la lectión,




fizo el sacristano          su genuflexïón;




contólis al conviento          toda la visïón,




plorando de los ojos          a muy grand misïón.



 

302

Rendieron todos gracias          a la Madre gloriosa,




que sobre sos vasallos          es siempre pïadosa;




fueron a la eglesia          cantando rica prosa,




ficieron en escripto          meter toda la cosa.



 

303

End a poco de tiempo          murió el sacristano,




murió de fin cual dé          Dios a tot cristiano,




isió de mal ivierno,          entró en buen verano,




fo pora paraíso          do será siempre sano.



 

304

Esto es sumum bonum          servir atal Señora,




que sabe a sus siervos          acorrer en tal hora;




ésta es buena tienda,          ésta buena pastora,




que bale a tot homne          que de buen cor la hora.



 

305

Cuantos que la udieron          esta tal visïón




cogieron en sus almas          mayor devocïón,




en amar la Gloriosa          de mayor corazón,




aclamarse a ella          en su tribulación.



 

 

   El nuevo obispo de Pavía

 

306

En esa misme cibdat          habié un buen cristiano,




habié nombre Jerónimo,          era misacantano;




facié a la Gloriosa          servicio muy cutiano,




los días e las noches,          ivierno e verano.



 

307

Finó por ventura          el bispo del logar,




non se podién por nada          en otro acordar;




tovieron tridüano,          querién a Dios rogar,




que Elli lis mostrase          cuál debiesen alzar.



 

308

A un homne católico,          bien de religïón,




fablóli la Gloriosa,          dijo’l en visïón:




«Varón, ¿por qué estades          en tal disensïón?




Dad al mi creendero          esta electïón.»



 

309

Diso’l el homne bono          por ser bien certero:




«¿Quí eres tú qui fablas          o quí el creendero?»




«Yo so -li dijo ella-          la Madre de Dios vero,




Jerónimo li dicen          a esi mi clavero.



 

310

Seï mi mensajero,          lieba esti mandado,




yo te mando que sea          aína recabdado;




si ál faz el cabillo          será mal engañado,




non será el mi Fijo          del su fecho pagado.»



 

311

Dísolo e crediéronlo          esto los electores,




mas quí era Jerónimo          non eran sabidores;




metieron por la villa          homnes barruntadores,




darién buena albricia          a los demostradores.



 

312

Trobaron a Jerónimo          preste parroquïal,




homne sin grandes nuevas,          sabié poco de mal,




leváronlo por mano          a la siet catedral,




diéronli por pitanza          la siella obispal.



 

313

Siguiendo el mesage,          él de Sancta María,




ficiéronlo obispo          e señor de Pavía;




hobieron ende todos          sabor e alegría,




cua vidién que la cosa          vinié por buena vía.



 

314

Fue muy buen obispo          e pastor derechero,




león pora los bravos,          a los mansos cordero;




guïaba bien su grei          non como soldadero




mas como pastor firme          que está bien facero.



 

315

Guïóli su facienda          Dios el Nuestro Señor,




fizo buena la vida,          la fin mucho mejor;




cuando isió d’est sieglo          fue al otro mayor,




guïólo la Gloriosa,          madre del Crïador.



 

316

Madre tan pïadosa          siempre sea laudada,




siempre sea bendicha          e siempre adorada,




que pone sus amigos          en honra tan granada,




la su misericordia          nunca serié asmada.



 

 

   La imagen respetada por el incendio

 

317

San Miguel de la Tumba          es un grand monesterio,




el mar lo cerca todo,          elli yace en medio,




es logar perigloso          do sufren grand lacerio




los monjes que y viven          en esi ciminterio.



 

318

En esti monesterio          que habemos nomnado,




habié de buenos monjes          buen convento probado,




altar de la Gloriosa          rico e muy honrado,




en él rica imagen          de precio muy granado.



 

319

Estaba la imagen          en su trono posada,




so fijo en sus brazos,          cosa es costumnada,




los reïs redor ella,          sedié bien compañada,




como rica reina          de Dios santificada.



 

320

Tenié rica corona          como rica reina,




de suso rica impla          en logar de cortina,




era bien entallada,          de labor muy fina,




valié más esi pueblo          que la habié vecina.



 

321

Colgaba delant ella          un buen aventadero,




en el seglar lenguage          dícenli moscadero;




de alas de pavones          lo fizo el obrero,




lucié como estrellas,          semejant de lucero.



 

322

Cadió rayo del cielo          por los graves pecados,




encendió la eglesia          de todos cuatro cabos,




quemó todos los libros          e los paños sagrados,




por poco fue los monjes          que non foron quemados.



 

323

Ardieron los armarios          e todos los frontales,




las vigas, las gateras,          los cabrios, los cumbrales;




ardieron las ampollas,          cálizes e ciriales,




sufrió Dios esa cosa          como faz otras tales.



 

324

Maguer que fue el fuego          tan fuert e tan quemant,




nin plegó a la dueña          nin plegó al ifant,




nin plegó al flabelo          que colgaba delant,




ni li fizo de daño          un dinero pesant.



 

325

Nin ardió la imagen          nin ardió el flabelo,




nin prisieron de daño          cuanto val un cabello;




solamiente el fumo          non se llegó a ello,




ni’l nunció más que nuzo          yo al obispo don Tello.



 

326

Continens e contentu          fue todo astragado,




tornó todo carbones,          fo todo asolado,




mas redor la imagen,          cuanto es un estado,




non fizo mal el fuego          ca non era osado.



 

327

Esto tovieron todos          por fiera maravella,




que nin fumo nin fuego          non se llegó a ella,




que sedié el flabelo          más claro que estrella,




el niño muy fermoso,          fermosa la poncella.



 

328

El precioso miraclo          non cadió en oblido,




fue luego bien dictado,          en escripto metido;




mientre el mundo sea          será él retraído;




algún malo por ello          fo a bien convertido.



 

329

La Virgo benedicta,          reina general,




como libró su toca          de esti fuego tal,




asín libra sus siervos          del fuego pereñal,




liévalos a la Gloria          do nunca vean mal.



 

 

   El novio y la virgen

 

330

Enna villa de Pisa,          cibdat bien cabdalera,




en puerto de mar yace          rica de grand manera,




habié y un calonge          de buena alcavera,




dicién Sant Casïán          ond el canonge era.



 

331

Como ficieron otros          que de suso contamos,




que de Sancta María          fueron sos capellanos,




ésti amola mucho,          más que muchos cristianos,




e faciéli servicio          de piedes e de manos.



 

332

Non habié esi tiempo          uso la clerecía




decir ningunas horas          a ti, Virgo María,




pero elli diciélas          siempre e cada día,




habié en la Gloriosa          sabor e alegría.



 

333

Habién los sos parientos          esti fijo señero,




cuando ellos finasen          era buen heredero;




desávanli de mueble          asaz rico cellero,




tenié buen casamiento,          asaz cobdiciadero.



 

334

El padre e la madre          cuando fueron finados,




vinieron los parientes          tristes e desarrados:




diciénli que ficiese          algunos engendrados,




que non fincasen yermos          logares tan preciados.



 

335

Cambiose del propósito,          del que ante tenié,




moviolo la ley del sieglo,          dijo que lo farié;




buscáronli esposa          cual a él convenié,




destajaron el día          que las bodas farié.



 

336

Cuando vino el día          de las bodas correr,




iba con sos parientes          la esposa prender;




tan bien en la Gloriosa          non podié entender,




como lo solié ante          otro tiempo facer.



 

337

Yendo por la carrera          a complir so depuerto,




membró’l de la Gloriosa,          que li yacié en tuerto;




tóvose por errado          e tóvose por muerto,




asmó bien esta cosa          que’l istrié a mal puerto.



 

338

Asmando esta cosa          de corazón cambiado,




halló una eglesia,          lugar a Dios sagrado,




desó las otras yentes          fuera del portegado,




entró fer oración          el novio refrescado.



 

339

Entró en la eglesia          al cabero rencón,




inclinó los enojos          facié su oración,




vínoli la Gloriosa,          plena de bendición,




como qui sañosamientre,          disoli tal razón:



 

340

«Don fol malastrugado,          torpe e enloquido,




¿en qué toidos andas?          ¿en qué eres caído?




Semejas herbolado,          que has yerbas bevido,




o que eres del blago          de Sant Martín tañido.



 

341

Asaz eras varón          bien casado comigo,




yo mucho te quería          como a buen amigo;




mas tú andas buscando          mejor de pan de trigo,




non valdrás más por eso          cuanto vale un figo.



 

342

Si tú a mí quisieres          escuchar e creer,




de la vida primera          non te querrás toller:




a mí non desarás          por con otra tener,




si non, habrás la leña          a cuestas a traer.»



 

343

Isió de la eglesia          el novio maestrado,




todos habién querella          que habié tardado,




fueron cabadelante          recabdar su mandado,




fo todo el negocio          aína recabdado.



 

344

Ficieron ricas bodas,          la esposa ganada,




ca serié lo ál fonta          si fuese desdeñada;




era con esti novio          la novia bien pagada,




mas non entendié ella          do yacié la celada.



 

345

Supo bien encobrirse          el de suso varón,




la lengua poridat          tovo al corazón;




ridié e deportaba          todo bien por razón,




mas habiélo turrado          mucho la visïón.



 

346

Hobieron ricas bodas          e muy grand alegría,




nunca mayor siquiere          hobieron en un día;




mas echó la redmanga          por y Sancta María




e fizo en sequero          una grand pesquería.



 

347

Cuando veno la noche,          la hora que dormiesen,




ficieron a los novios          lecho en que yoguiesen;




ante que entre sí          ningún solaz hobiesen,




los brazos de la novia          non tenién qué prisiesen.



 

348

Isióseli de manos,          fúsoli el marido,




nunca saber podieron          homnes dó fo caído,




sópolo la Gloriosa          tener bien escondido,




no lo consintió ella          que fuese corrompido.



 

349

Desó mugier fermosa          e muy grand posesión,




lo que farién bien pocos          de los que oï son;




nunca lo entendieron          do cadió, o do non:




qui por Dios tanto face,          haya su bendición.



 

350

Creemos e asmamos          que esti buen varón




buscó algún lugar          de grant religïón,




y sovo escondido          faciendo oración,




por ond ganó la alma          de Dios buen gualardón.



 

351

Bien debemos crer          que la Madre gloriosa,




porque fizo est homne          esta tamaña cosa,




no lo oblidarié,          como es pïadosa,




bien allá lo farié          posar do ella posa.



 

 

   El judezno

 

352

Enna villa de Borges          una cibdat estraña,




cuntió en esi tiempo          una buena hazaña;




sonada es en Francia,          si faz en Alemaña,




bien es de los miraclos          semejant e calaña.



 

353

Un monje la escripso,          homne bien verdadero,




de Sant Miguel era          de la Clusa claustero,




era en esi tiempo          en Borges hostalero,




Peidro era su nomne,          so ende bien certero.



 

354

Tenié en esa villa,          ca era menester,




un clérigo escuela          de cantar e leer;




tenié muchos crïados          a letras aprender,




fijos de bonos homnes          que querién más valer.



 

355

Venié un judezno,          natural del logar,




por sabor de los niños,          por con ellos jogar;




acogiénlo los otros,          no li facién pesar,




habién con elli todos          sabor de deportar.



 

356

En el día de Pascua,          domingo grant mañana,




cuando van Corpus Dómini          prender la yent cristiana,




príso’l al judezno          de comulgar grant gana,




comulgó con los otros          el cordero sin lana.



 

357

Mientre que comulgaban          a muy gran de presura




el niño judezno          alzó la catadura,




vío sobre’l altar          una bella figura,




una fermosa dueña          con genta creatura.



 

358

Vío que esta dueña          que posada estaba,




a grandes e a chicos          ella los comulgaba;




pagóse d’ella mucho,          cuando más la cataba




de la su fermosura          más se enamoraba.



 

359

Isió de la eglesia          alegre e pagado,




fue luego a su casa          como era vezado,




menazólo el padre          porque habié tardado,




que mereciente era          de ser fostigado.



 

360

«Padre -dijo el niño-          non vos negaré nada,




ca con los cristianiellos          fui grant madurgada;




con ellos odí misa          ricamientre cantada,




e comulgué con ellos          de la hostia sagrada.»



 

361

Pesóli esto mucho          al malaventurado,




como si lo toviese          muerto o degollado;




non sabié con grant ira          qué fer el dïablado,




facié figuras malas          como demonïado.



 

362

Habié dentro en casa          esti can traïdor




un forno grant e fiero          que facié grant pavor;




fízolo encender          el loco pecador,




de guisa que echaba          sovejo grant calor.



 

363

Priso esti niñuelo          el falso descreído,




asín como estaba,          calzado e vestido,




dio con él en el fuego          bravament encendido:




¡mal venga a tal padre          que tal face a fijo!



 

364

Metió la madre voces          e grandes carpellidas,




tenié con sus oncejas          las masiellas rompidas,




hobo muchas de yentes          en un rato venidas,




de tan fiera quesa          estaban estordidas.



 

365

El fuego porque bravo          fue de grant cosiment,




no li nució nin punto,          mostróli buen talent;




el niñuelo del fuego          estorció bien gent,




fizo un grant miraclo          el Rey omnipotent.



 

366

Yacié en paz el niño          en media la fornaz,




en brazos de su madre          non yazrié más en paz,




non preciaba el fuego          más que a un rapaz,




ca’l facié la Gloriosa          compaña e solaz.



 

367

Isió de la foguera          sin toda lisïón,




non sintió calentura          más que otra sazón;




non priso nula tacha,          nula tribulación,




ca pusiera en elli          Dios la su bendición.



 

368

Preguntáronli todos,          judíos e cristianos




cómo podió vencer          fuegos tan sobranzanos,




cuando él non mandaba          los piedes ni las manos




quí lo cabtenié entro,          ficiéselos certanos.



 

369

Recudiólis el niño          palabra señalada:




«La dueña que estaba          enna siella dorada




con su fijo en brazos          sobre’l altar posada,




ésa me defendié          que non sintié nada.»



 

370

Entendieron que era          Sancta María ésta,




que lo defendió ella          de tan fiera tempesta;




cantaron grandes laudes,          ficieron rica festa,




metieron esti miraclo          entre la otra gesta.



 

371

Prisieron al judío,          al falso desleal,




al que a su fijuelo          ficiera tan grant mal,




legáronli las manos          con un fuerte dogal,




dieron con elli entro          en el fuego cabdal.



 

372

Cuanto contarié homne          pocos de pipïones,




en tanto fo tornado          cenisa e carbones,




non dicién por su alma          salmos nin oraciones,




mas dicién denosteos          e grandes maldiciones.



 

373

Diciénli mal oficio,          faciénli mal ofrenda,




dicién por «Pater noster»,          «Cual fizo, atal prenda.»




De la comunicanda          Domni Dios nos defenda,




pora’l dïablo sea          tan maleíta renda.



 

374

Tal es Sancta María          que es de gracia plena,




por servicio da Gloria,          por deservicio pena;




a los bonos da trigo,          a los malos avena,




los unos van en Gloria,          los otros en cadena.



 

375

Qui servicio li face          es de buena ventura,




qui’l fizo deservicio          nació en hora dura,




los unos ganan gracia          e los otros rencura,




a bonos e a malos          so fecho los mestura.



 

376

Los que tuerto li tienen          o que la desirvieron,




d’ella mercet ganaron          si bien gela pidieron;




nunca repoyó ella          a los que la quisieron,




ni lis dio en refierta          el mal que li ficieron.



 

377

Por probar esta cosa          que dicha vos habemos,




digamos un ejemplo          fermoso que leemos;




cuando fuere contado          mejor lo creeremos,




que buscarli pesar          más nos aguardaremos.



 

 

   La iglesia de la Gloriosa profanada

 

378

Tres caballeros eran          de una atenencia,




con otro so vecino          habién malquerencia;




matariénlo de grado          si hobiesen potencia,




en buscarli muert mala          metién toda femencia.



 

379

Tanto podieron ellos          revolver e buscar,




hobiéronlo un día          solo a barruntar;




echáronli celada          ca queriénlo matar,




más lo querién tener          que grant haber ganar.



 

380

Entendiolos el otro          que lo qerrian matar,




non se osó por nada          con ellos acampar,




empezó a foír          cua querié escapar,




movieron luego ellos,          fuéronlo encalzar.



 

381

El que iba fuyendo          con mucho grant pavor




trovó una eglesia,          hobo end grant sabor,




era de la Gloriosa,          fecha en su honor,




escondióse en ella,          mesquino pecador.



 

382

Los que lo segudaban          que lo querién matar,




non hobieron vergüenza          del sagrado logar;




quísolo la Gloriosa          e Dios desamparar,




hobiéronli la alma          del cuerpo a sacar.



 

383

Dentro enna eglesia          de la Virgo sagrada,




y fue esta persona          muerta e liborada:




tóvose la Gloriosa          mucho por afontada,




los que la afontaron          non ganaron y nada.



 

384

La Reina de Gloria          tóvose por prendada,




porque la su eglesia          fincaba vïolada;




pesó’l de corazón,          fo ende despechada,




demostrógelo luego          que lis era irada.



 

385

Envïó Dios en ellos          un fuego infernal,




non ardié e quemaba          com el de San Marzal,




quemávalis los miembros          de manera mortal,




dicién a grandes voces:          «¡Sancta María, val!»



 

386

Con esta majadura          eran mucho maltrechos,




perdién piedes a manos          e fincaban contrechos,




las piernas e los brazos          bien cerca de los pechos,




iba Sancta María          prendiendo sus derechos.



 

387

Entendiónlo los pueblos,          ellos no lo negaban,




que ellos merecieron,          por ond tanto lazraban,




las virtudes sañosas          que ellas lo majaban,




no lo asmaban ellos          cuando las vïolaban.



 

388

Los sanctos ni las sanctas          no lis querién valer,




graban cutiano          a muy grant poder;




prisieron un consejo,          ante fuera a prender,




tornar enna Gloriosa          que los facié arder.



 

389

Cadiéronli a preces          delant el su altar,




plorando de sus ojos          cuanto podién plorar,




dicién: «Madre gloriosa,          dénanos perdonar,




ca non trobamos otro          que nos pueda prestrar.



 

390

Si nos mal mereciemos,          ricament lo lazramos,




bien nos verrá emiente          mientre vivos seamos;




Madre, si nos perdonas          bien te lo otorgamos




que enna tu eglesia          fuerza nunca fagamos.



 

391

Madre, dánte buen precio          que eres pïadosa,




siempre pïadat traes          maguer eres sañosa;




Madre plena de gracia,          perdona esta cosa,




dános buena respuesta,          temprada e sabrosa.



 

392

Madre, repisos somos          del yerro que ficiemos,




erramos duramiente,          grant locura trasquiemos,




prisiemos grant quebranto,          mayor lo mereciemos,




pechado lo habemos          el escot que comiemos.



 

393

Madre, si non nos vales,          de ti non nos partremos,




si tú non nos perdonas,          d’aquende nos iremos,




si tú non nos acorreres          a nada nos tenemos,




sin ti d’esta fiebre          terminar non podremos.»



 

394

La Madre glorïosa,          solaz de los cuitados,




non desdeñó los gémitos          de los homnes lazrado;




non cató al su mérito          nin a los sus pecados




mas cató su mesura,          valió a los quemados.



 

395

La dueña pïadosa          que fue ante irada




fue perdiendo la ira          e fue más amansada;




perdonólis la saña          que lis tenié alzada,




toda la malatía          fue luego acabada.



 

396

Amansaron los fuegos,          que los facién arder,




habién mayor remedio          que non solién haber,




sintién que la Gloriosa          pro lis querié tener,




ploraban con grant gozo,          non se sabién qué fer.



 

397

Amansaron los fuegos,          perdieron los dolores,




mas nunca de los miembros          non fueron bien señores,




siempre fueron contrechos,          siempre mendigadores,




siempre se aclamaban          por mucho pecadores.



 

398

Con esta mejoría          que Dios lis quiso dar,




fueron luego al bispo          absolución ganar;




ficieron confesión          como la debién far,




plorando de los ojos,          mostrando grant pesar.



 


Maestrólos el bispo,          udió su confesión,




entendió que vinién          con buena contrición,




diólis su penitencia          e la absolución,




todo lo ál pasado,          diólis su bendición.



 

400

Sin muchas romerías          que lis mandó andar,




sin muchas oraciones          que lis mandó rezar,




las armas con que fueron          la eglesia quebrantar,




mandógelas por siempre          a sus cuestas levar.



 

401

Estos penitenciales          cuando fueron maestrados




e fueron absolvidos          de todos los pecados,




departiéronse luego          tristes e desarrados,




fueron a sendas partes          de sus armas cargados.



 

402

A sendas partes fueron,          en uno non tovieron,




como es mi creencia          nunca más se vidieron,




nunca más so un techo          todos tres non yoguieron,




lo que mandó el bispo          bien e gent lo cumplieron.



 

403

Si en fer la nemiga          fueron bien denodados,




en fer la penitencia          fueron bien aspirados,




no lis dolién los miembros,          andaban bien lazrados,




prendiendo malas noches          e días denegrados.



 

404

Si en fer el pecado          fueron ciegos e botos,




fueron en emendarlo          firmes e muy devotos;




cuantos días visquieron,          fueron muchos o pocos,




dieron sobre sos carnes          lacerio e corrotos.



 

405

De todos tres el uno,          flaco e muy lazrado,




vino en Anifridi          como diz el dictado,




albergó enna villa,          diéronli hospedado




con una sancta femna          do fue bien albergado.



 

406

Contólis a los huéspedes          toda su aventura,




cómo enna eglesia          ficieron desmesura,




cómo Sancta María          hobo d’ellos rencura,




e cómo se perdieron          de mala calentura.



 

407

Teniendo que su dicho          no li serié creído,




delante muchos homnes          tollióse el vestido,




demostrólis un fierro          que trayé escondido,




cinto a la carona,          correón desabrido.



 

408

Podié haber en ancho          cuanto media palmada,




era cerca del fierro          la carne muy hinchada;




la que yacié de yuso          era toda quemada,




fuése end otro día          de buena madurgada.



 

409

Ficiéronse los homnes          todos maravillados,




ca udién fuertes dichos,          vedién miembros dañados,




doquier que se juntaban          mancebos o casados,




d’eso fablaban todos,          mozos e ajumados.



 

410

Fue luego est miraclo          escripto e notado,




por amor que non fuese          en oblido echado,




cogieron muchos miedo          de facer tal pecado,




de quebrantar eglesia          e logar consegrado.



 

411

Tal es Sancta María          cual entender podedes,




a los que en mal andan          échalis malas redes;




sobre los convertidos          face grandes mercedes,




muchos son los ejemplos          que d’esto trovaredes.



 

412

Tantos son los ejemplos          que non serién contados,




ca crecen cada día,          dícenlo los dictados,




éstos con ciento tantos          diezmos serién echados,




ella ruegue a Cristo          por los pueblos errados.



 

Cristo y los judíos de Toledo

 

413

En Toledo la noble,          que es arzobispado,




un día de grant festa          por agosto mediado,




festa de la Gloriosa,          Madre del buen Criado,




conteció un miraclo          grant e muy señalado.



 

414

Sedié el arzobispo,          un leal coronado,




en medio de la misa          sobre’l altar sagrado,




udiéndola grant pueblo,          pueblo bien adobado,




la eglesia bien plena,          el coro bien poblado.



 

415

Las gentes muy devotas          sedién en oración,




como homnes que quieren          ganar de Dios perdón,




udieron una voz          de grant tribulación,




por ond fo perturbada          toda la procesión.



 

416

Fablólis voz del cielo,          dolient e querellosa,




«Oíd -dijo- cristianos          una estraña cosa,




la gent de judaísmo,          sorda e cegajosa,




nunca contra don Cristo          non fo más porfïosa.



 

417

Secundo que nos dicen          las sanctas escripturas,




ficieron en don Cristo          muy grandes travesuras;




tajaba esa cuita          a mí las asaduras,




mas en ellos quebraron          todas las sus locuras.



 

418

Nin se dolién del Fijo          que mal non merecié,




nin de la Madre suya          que tal cuita vidié;




pueblo tan descosido,          que tal mal comedié,




qui ál tal li ficiese          nul tuerto non farié.



 

419

Los que mala nacieron,          falsos e traïdores,




agora me renuevan          los antigos dolores;




en grant priesa me tienen          e en malos sudores,




en cruz está mi Fijo,          luz de los pecadores.



 

420

Otra vez crucifigan          al mi caro Fijuelo,




non entendrié ninguno          cuant grant es el mi duelo,




críase en Toledo          un amargo majuelo,




non se crïó tan malo          nunca en esti suelo.»



 

421

Udieron esta voz          toda la clerecía,




e muchos de los legos          de la mozaravía;




entendieron que era          voz de Sancta María,




que facién contra ella          los judíos folía.



 

422

Fabló el arzobispo          que la misa cantaba,




escuchólo el pueblo          que cerca li estaba.




«Creed -dijo- concejo          que la voz que fablaba




prende muy grant superbia,          por en se querellaba.



 

423

Sepades que judíos          facen alguna cosa




en contra Jesu Cristo,          Fijo de la Gloriosa,




por esa cuita anda          la Madre querellosa,




non es esta querella          baldrera nin mintrosa.



 

424

Conviento e concejo,          cuantos aquí seedes,




meted mientes en esto          e no lo desdeñedes,




si la cosa buscáredes,          batuda hallaredes,




d’esta malfetría          derecho tomaredes.



 

425

Vayamos a las casas,          esto no lo tardemos,




de los rabís mayores          ca algo hallaremos;




desemos las yantares          ca bien las cobraremos,




si non, de la Gloriosa          mal rebtados seremos.»



 

426

Moviéronse los pueblos,          toda la clerecía,




fueron a muy grant priesa          pora la judería;




guïólos Jesu Cristo          e la Virgo María,




fo luego escubierta          la su alevosía.



 

427

Fallaron enna casa          del raví más honrado




un grant cuerpo de cera          como homne formado,




como don Cristo sovo,          sedié crucifigado,




con grandes clavos preso,          grant plaga al costado.



 

428

Cuanta fonta ficieron          en el nuestro Señor




allí la facién toda          por nuestra deshonor;




recabdáronlos luego,          mas non con grant sabor,




cual facién tal prisieron,          ¡grado al Criador!



 

429

Fueron bien recabdados          los que prender podieron,




diéronlis yantar mala          cual ellos merecieron,




y ficieron «Tu autem»,          mala muerte prisieron,




depués lo entendieron          que mal seso ficieron.



 

430

Qui a Sancta María          quisiere afontar,




como estos ganaron          asín deben ganar;




mas pensémosla nos          de servir e honrar,




ca nos ha el su ruego          en cabo a prestar.



 

 

   El parto maravilloso

 

431

De un otro miraclo          vos queremos contar




que cuntió otro tiempo          en un puerto de mar;




estonz lo entendredes          e podredes jurar




la virtud de María          que es cada logar.



 

432

Entendredes en ello          cómo es la Gloriosa,




en mar e en terreno,          por todo poderosa,




cómo vale aína,          ca non es perezosa,




e nunca trovó homne          madre tan pïadosa.



 

433

Cerca una marisma,          Tumba era clamada,




faciése una isla          cabo la orellada;




facié la mar por ella          esida e tornada,




dos veces en el día          o tres a la vegada.



 

434

Bien dentro enna isla,          de las ondas cerquiella,




de Sant Miguel era,          habié una capiella;




cuntién grandes virtutes          siempre en esa ciella,




mas era la entrada          un poco asperiella.



 

435

Cuando querié el mar          contra fuera esir,




isié a fiera priesa,          non se sabié sofrir;




homne maguer ligero          no li podrié foír,




si ante non isiese,          y habrié a perir.



 

436

El día de la festa          del arcángel precioso,




era el mar más quedo,          yacié más espacioso,




udié el pueblo misa          non a son vagaroso,




fuyén luego a salvo          a corso presuroso.



 

437

Un día por ventura,          con la otra mesnada,




metióse una femna          flaquiella e preñada,




non podió aguardarse          tan bien a la tornada,




tóvose por repisa          porque era entrada.



 

438

Las ondas vinién cerca,          las gentes alongadas,




habié con el desarraro          las piernas embargadas;




las compañas non eran          de valerli osadas,




en poquiello de término          yacién muchas jornadas.



 

439

Cuand ál non podién          las gentes con ardura,




«¡Válasli Sancta María!»          dicién a grant presura;




la preñada mesquina,          cargada de rencura,




fincó entre las ondas          en fiera angostura.



 

440

Los que eran esidos,          como non vedién nada,




cuidaban bien sin dubda          que era enfogada;




dicién: «Esta mesquina          fue desaventurada,




sos pecados toviéronli          una mala celada.»



 

441

Ellos esto diciendo,          encogióse la mar,




en poco de ratiello          tornó en su logar;




quísolis don Cristo          grant miraclo demostrar,




por ond de la su Madre          hobiesen qué fablar.



 

442

Ellos, que se querién          todos ir su carrera,




estendieron los ojos          cataron a la glera,




vidieron que vinié          una mugier señera,




con so fijo en brazos          en contra la ribera.



 

443

Ficiéronse las gentes          todas maravilladas,




tenién que fantasía          las habié engañadas;




pero a poca d’hora          fueron certifigadas,




rendién gracias a Cristo          todas manos alzadas.



 

444

Disieron: «Decit, dueña,          por Dios e caridat,




por Dios vos conjuramos,          decitnos la verdat;




decitnos de la cosa          toda certenedat,




e cómo vos librastes          de vuestra empreñedat.



 

445

Por Dios avino esto,          en ello non dubdamos,




e por Sancta María          a la que nos rogamos,




e por Sant Miguel          en cuya voz andamos,




es esti miraclo          bien que lo escribamos.»



 

446

«Oíd -dijo la dueña-          la mi buena compaña,




creo que non udiestes          nunca mejor hazaña;




será bien retraída          pro la tierra estraña




en Grecia e en África          e en toda España.



 

447

Cuando vidi que de muert          estorcer non podía,




que de las fieras ondas          circundada sedía,




comendéme a Cristo          e a Sancta María,




ca pora mí consejo          otro non entendía.



 

448

Yo en esto estando,          vino Sancta María,




cubrióme con la manga          de la su almejía;




non sentí nul periglo          más que cuando dormía,




si yoguiese en vano          más leida non sería.



 

449

Sin cuita e sin pena,          sin ninguna dolor,




parí esti fijuelo,          ¡grado al Criador!




Hobi buena madrina,          non podrie mejor,




fizo misericordia          sobre mí, pecador.



 

450

Fizo en mí grant gracia,          non una ca doblada,




si por ella non fuese,          serie enfogada,




valiome en el parto,          si non, sería dañada,




nunca mugier non hobo          madrina tan honrada.



 

451

Asín fo mi facienda          como yo vos predigo,




fizo Sancta María          grant pïadat comigo,




onde todos debemos          prender ende castigo,




pregarla que nos libre          del mortal enemigo.»



 

452

Hobieron del miraclo          todos grant alegría,




rendieron a Dios gracias          e a Sancta María,




ficieron un buen cántico          toda la confradía,




podriélo en la glesia          cantar la clerecía:



 

453

Cristo, señor e padre,          del mundo redentor,




que por salvar el mundo          sofrist muert e dolor,




tú seas beneíto          ca eres buen señor,




nunca te priso asco          de homne pecador.



 

454

Tú librest a Jonás          del vientre del pescado,




que lo tovo tres días          en el vientre cerrado,




non priso lisïón          ca fue de ti guardado,




el miráculo viejo          oï es renovado.



 

455

Fijos de Israël          cuando la mar pasaron,




que por tu mandamiento          tras Moïsés guïaron,




yaciendo so las ondas          nul daño non tomaron,




mas los persecutores          todos se enfogaron.



 

456

Los antigos miraclos,          preciosos e honrados,




por ojo los vemos          agora renovados;




Señor, los tos amigos          en el mar fallan vados,




a los otros en seco          los troban enfogados.



 

457

Señor, la tu potentia,          grant e marabillosa,




ésa salvó a Peidro          enna mar periglosa;




Señor, que encarnesti          enna Virgo gloriosa,




en ti sólo fiamos          ca non en otra cosa.



 

458

Señor, benedicta sea          la tu virtut sagrada,




benedicta la tu Madre,          reina coronada,




tú seas bendicto,          ella sea laudada,




Señor, hobist en ella          benedicta posada.



 

459

Señor, que sin fin eres          e sin empezamiento,




en cuya mano yacen          los mares e el viento,




dena tu bendición          dar en esti conviento,




que laudarte podamos          todos de un taliento.



 

460

Varones e mugieres,          cuantos aquí estamos,




todos en ti creemos,          e a ti adoramos,




a ti e a tu Madre          todos glorificamos,




cantemos en tu nomne          el «Te Deüm laudamus».



 

 

   El monje embriagado

 

461

De un otro miraclo          vos querría contar




que cuntió en un monje          de hábito reglar;




quísolo el dïablo          durament espantar,




mas la Madre gloriosa          sópogelo vedar.



 

462

De que fo enna orden,          bien deque fo novicio,




amó a la Gloriosa          siempre facer servicio;




guardóse de folía,          de fablar en fornicio,




pero hobo en cabo          de caer en un vicio.



 

463

Entró enna bodega          un día por ventura,




bebió mucho del vino,          esto fo sin mesura,




embebdóse el loco,          isió de su cordura,




yogó hasta la viésperas          sobre la tierra dura.



 

464

Bien a hora de viésperas,          el sol bien enflaquido,




recordó malamientre,          andaba estordido,




isió contra la claustra          hascas sin nul sentido,




entendiéngelo todos          que bien habié bevido.



 

465

Peroque en sus piedes          non se podié tener,




iba a la eglesia          como solié facer;




quísoli el dïablo          zancajada poner,




ca bien se lo cuidaba          rehezmientre vencer.



 

466

En figura de toro          que es escalentado,




cavando con los piedes,          el cejo demudando,




con fiera cornadura,          sañoso e irado,




paróseli delante          el traïdor probado.



 

467

Faciéli gestos malos          la cosa dïablada,




que li metrié los cuernos          por media la curada;




priso el homne bueno          muy mala espantada,




mas valió’l la Gloriosa,          reina coronada.



 

468

Vino Sancta María          con hábito honrado,




tal que de homne vivo          non serié apreciado,




metióselis en medio          a él e al Pecado,




el toro tan superbio          fue luego amansado.



 

469

Menazóli la dueña          con la falda del manto,




esto fo pora elli          un muy mal quebranto;




fuso e desterróse          faciendo muy grant planto,




fincó en paz el monje          ¡gracias al Padre Sancto!



 

470

Luego a poco rato,          a pocas de pasadas,




ante que empezase          a sobir ennas gradas,




cometiólo de cabo          con figuras pesadas,




en manera de can          firiendo colmelladas.



 

471

Vinié de mala guisa,          los dientes regañados,




el cejo muy turbio,          los ojos remellados,




por ferlo todo piezas,          espaldas e costados.




«Mesiello -dicié elli-          graves son mis pecados.»



 

472

Vien se cuidó el monje          seer despedazado,




sedié en fiera cueta,          era mal desarrado,




mas valió’l la Gloriosa,          es cuerpo adonado,




como fizo el toro          fo el can segudado.



 

473

Entrante de la glesia          enna somera grada,




cometiólo de cabo          la tercera vegada,




en forma de león,          una bestia dubdada,




que trayé tal fereza          que non serié asmada.



 

474

Allí cuidó el monje          que era devorado,




ca vidié por verdat          un fiero encontrado:




peor li era esto          que todo lo pasado,




entre su voluntat          maldicié al Pecado.



 

475

Dicié: «¡Valme, Gloriosa,          Madre Sancta María,




válame la tu gracia          oï en esti día,




ca só en grant afruento,          en mayor non podría!




¡Madre non pares mientes          a la mi grant folía!»



 

476

Abés podió el monje          la palabra complir,




veno Sancta María          como solié venir,




con un palo en mano          pora león ferir,




metióselis delante,          empezó a decir:



 

477

«¿Don falso alevoso,          non vos escarmentades?




mas yo vos daré oy          lo que vos demandades;




ante lo compraredes          que d’aquend vos vayades,




con quién volvistes guerra          quiero que lo sepades.»



 

478

Empezóli a dar          de grandes palancadas,




non podién las menudas          escuchar las granadas,




lazraba el león          a buenas dinaradas,




non hobo en sus días          las cuestas tan sovadas.



 

479

Dicié’l la buena dueña:          «¡Don falso traïdor,




que siempre en mal andas,          eres de mal señor,




si más aquí te prendo          en esti derredor,




de lo que oï prendes,          aún prendrás peor.»



 

480

Desfizo la figura,          empezó a foír,




nunca más fo osado          al monje escarnir,




ante pasó grant tiempo          que podiese guarir,




plógoli al dïablo          cuando lo mandó ir.



 

481

El monje que por todo          esto habié pasado,




de la carga del vino          non era bien folgado,




que vino e que miedo          habiénlo tan sovado




que tornar non podió          a su lecho usado.



 

482

La reina preciosa          e de precioso fecho




prísolo por la mano,          levólo pora’l lecho,




cubriólo con la manta          e con el sobrelecho,




púso’l so la cabeza          el cabezal derecho.



 

483

Demás, cuando lo hobo          en su lecho echado,




sanctiguó’l con su diestra          e fo bien sanctiguado;




«Amigo -díso’l- fuelga,          ca eres muy lazrado,




con un poco que duermas          luego serás folgado.



 

484

Pero esto te mando,          a firmes te lo digo,




cras mañana demanda          a fulán mi amigo;




confiésate con elli          e serás bien comigo,




ca es mucho buen homne          e dar’t ha buen castigo.



 

485

Quiero yo ir mi vían          salvar algún cuitado,




eso es mi delicio,          mi oficio usado,




tu finca bendicho          a Dios acomendado,




mas non se te oblide          lo que te hé mandado.»



 

486

Díjo’l el homne bueno:          «Dueña, fe que debedes,




vos que en mí ficiestes          tan grandes mercedes,




quiero saber quí sodes          o qué nomne habedes,




ca yo gano en ello,          vos nada non perdedes.»



 

487

Diso la buena dueña:          «Seas bien sabidor:




yo só la que parí          al vero Salvador,




que por salvar el mundo          sufrió muert e dolor,




al que facen los ángeles          servicio e honor.»



 

488

Diso el homne bono:          «Esto es de creer,




de ti podrié, Señora,          esta cosa nacer;




désateme, Señora,          los tus piedes tañer,




nunca en esti sieglo          veré tan grant placer.»



 

489

Contendié el bon homne,          queriése levantar,




por fincar los hinojos,          lo piedes li besar;




mas la Virgo gloriosa          no lo quiso esperar,




tollióseli de ojos,          hobo él grant pesar.



 

490

No la podié a ella          por do iba veer,




mas vedié grandes lumnes          redor ella arder;




no la podié por nada          de los oios toller,




facié muy grant derecho          ca fízo’l grant placer.



 

491

Otro día mañana,          venida la luz clara,




buscó al homne bono          que ella li mandara,




fizo su confesión          con humildosa cara,




no li celó un punto          de cuanto que pasara.



 

492

El maestro al monje,          fecha la confesión,




dióli consejo bueno,          dióli absolución,




metió Sancta María          en él tal bendición,




que valió más por elli          toda esa congregación.



 

493

Si ante fora bono,          fo desende mejor;




a la Sancta Reina,          Madre del Criador,




amóla siempre mucho,          fízo’l siempre honor,




feliz fo el que ella          cogió en su amor.



 

494

El otro homne bono,          no lo saurie nomnar,




al que Sancta María          lo mandó maestrar,




cogió amor tan firme          de tanto la amar




que desar’s ié por ella          la cabeza cortar.



 

495

Todas las otras gentes,          legos e coronados,




clérigos e canonges          e los escapulados,




fueron de la Gloriosa          todos enamorados,




que sabe acorrer          tan bien a los cuitados.



 

496

Todos la bendicién          e todos la laudaban,




las manos e los ojos          a ella los alzaban,




retrayén los sos fechos,          las sos laudes cantaban,




los días e las noches          en eso las pasaban.



 

497

Señores e amigos,          muévanos esta cosa,




amemos e laudemos          todos a la Gloriosa,




non echaremos mano          en cosa tan preciosa,




que tan bien nos acorra          en hora periglosa.



 

498

Si nos bien la sirviéremos,          quequiere que’l pidamos,




todo lo ganaremos,          bien seguros seamos;




aquí lo entendremos          bien ante que muramos,




lo que allí metiéremos          que bien lo empleamos.



 

499

Ella nos dé su gracia          e su bendición,




guárdenos de pecado          e de tribulación,




de nuestras liviandades          gánenos remisión,




que non vayan las almas          nuestras en perdición.



 

 

   De cómo una abadesa fue preñada et por su convento fue acusada et después por la Virgen librada

 

500

Señores e amigos,          compaña de prestar,




de que Dios se vos quiso          traer a est logar,




aún si me quisiésedes          un poco esperar,




en un otro miraclo          vos querría fablar.



 

501

De un otro miraclo          vos querría cantar,




que fizo la Gloriosa,          estrella de la mar,




si oírme quisiéredes          bien podedes jurar




que de mejor bocado          non podriédes tastar.



 

502

Ennos tiempos derechos          que corrié la verdat,




que non dicién por nada          los homnes falsedat,




estonz vivién a buenas,          vinién a vegedat,




vedién a sus trasnietos          en séptima edat.



 

503

Facié Dios por los homnes          miráculos cuitiano,




ca non querié niguno          mentir a su cristiano,




habién tiempos derechos          ivierno e verano,




semejaba el sieglo          que todo era plano.



 

504

Si pecaban los homnes,          facién bien penitencia,




perdonávalis luego          Dios toda la malqerencia,




habién con Jesu Cristo          toda su atenencia;




quiérovos dar a esto          una buena sentencia.



 

505

De una abatisa          vos quiero fer conseja,




que pecó en punto          como a mí semeja,




quisiéronli sus dueñas          revolver mala ceja,




mas no’l empedecieron          valient una erveja.



 

506

En esta abadesa          yacié mucha bondat,




era de grant recabdo          e de grant caridat,




guïaba su conviento          de toda voluntat,




vivién segund regla          en toda honestat.



 

507

Pero la abadesa          cadió una vegada,




fizo una locura          que es mucho vedada;




pisó por su ventura          yerba fuert enconada,




cuando bien se catido          fallóse embargada.



 

508

Fo’l creciendo el vientre          en contra las terniellas,




fuéronseli faciendo          pecas ennas masiellas,




las unas eran grandes,          las otras más poquiellas,




ca ennas primerizas          caen estas cosiellas.



 

509

Fo de las compañeras          la cosa entendida,




non se podié celar          la flama encendida,




pesaba a las unas          que era mal caída,




mas placiélis sobejo          a la otra partida.



 

510

Apremiávalas mucho,          teniélas encerradas,




e non les consintié          fer las cosas vedadas;




querrien veerla muerta          las locas malfadadas,




cunte a los prelados          esto a las vegadas.



 

511

Vidieron que non era          cosa de encobrir,




si non podrié de todas          el dïablo reír;




envïaron al bispo          por su carta decir




que no las visitaba          e debiélo padir.



 

512

Entendió el obispo          enna mesagería




o que habién contienda          o ficieron folía;




vino fer su oficio,          visitar la mongía,




hobo a entender          toda la pletesía.



 

513

Desemos al obispo          folgar en su posada,




finque en paz e duerma          elli con su mesnada,




digamos nos qué fizo          la dueña embargada,




ca sabié que otro día          serié porfazada.



 

514

Cerca de la su cámara          do solié albergar,




tenié un apartado,          un apuesto logar,




era su oratorio          en que solié orar,




de la Gloriosa era          vocación el altar.



 

515

Ý tenié la imagen          de la Sancta Reina




la que fue para el mundo          salut e medicina,




teniéla afeitada          de codrada cortina,




ca por todos en cabo          ésa fue su madrina.



 

516

Sabié que otro día          serié mal porfazada,




non habié alguna escusa          a la cosa probada;




tomó un buen consejo          la bienaventurada,




esto fue maravilla          como fue acordada.



 

517

Entró al oratorio          ella sola, señera,




non demandó consigo          ninguna compañera,




paróse desarrada          luego de la primera,




mas Dios e su ventura          abriéronli carrera.



 

518

Debatióse en tierra          delante el altar,




cató a la imagen,          empezó de llorar :




«¡Valme -diso- Gloriosa,          estrella de la mar,




ca non he nul consejo          que me pueda prestar.



 

519

Madre, bien lo leemos,          dícelo la escriptura,




que eres de tal gratia          e de tan grant mesura,




que qui de voluntat          te dice su rencura,




tú luego li acorres          en toda su ardura.



 

520

Tu acorriste, Señora, a Theóphilo          que era desperado,




que de su sangre fizo          carta con el Pecado,




por el tu buen consejo          fue reconcilïado,




onde todos los homnes          te lo tienen a grado.



 

521

Tú acorrist, Señora,          a la Egiptïana,




que fue pecador mucho          ca fue muger liviana;




Señora benedicta,          de qui todo bien mana,




dame algún consejo          ante de la mañana.



 

522

Señora benedicta,          non te podí servir,




pero améte siempre          laudar e bendecir;




Señora, verdat digo          e non cuido mentir,




querría seer muerta          si podiese morir.



 

523

Madre del Rey de Gloria,          de los cielos Reina,




mane de la tu gracia          alguna medicina;




libra de mal porfazo          una muger mezquina,




esto si tú lo quieres          puede seer aína.



 

524

Madre, por el amor          del Fijo querido,




Fijo tan sin embargo,          tan dulce tan cumplido,




non finque repoyada,          esta merced te pido,




ca veo que me segudan          sobre grant apellido.



 

525

Si non prendes, Señora,          de mí algún consejo,




veo mal aguisada          de salir a consejo;




aquí quiero morir          en esti logarejo,




ca si allá salliero          ferme án mal trebejo.



 

526

Reina coronada,          templo de castidat,




fuent de misericordia,          torre de salvedat,




fes en aquesta cuita          alguna pïadat,




en mí non se agote          la tu grant pïadat.



 

527

Quiero contra tu Fijo          dar a ti por fianza,




que nunca más non torne          en aquesta erranza.




Madre, si fallesciero,          fes en mí tal venganza,




que todo el mundo fable          de la mi malandanza.»



 

528

Tan afincadamente          fizo su oración




que la oyó la Madre          llena de bendición;




com qui amodorrida          vío grant visïón,




tal que debié en homne          facer edificación.



 

529

Traspúsose la dueña          con la grant cansedad,




Dios lo obraba todo          por la su pïadat;




apareció’l la Madre          del Rey de magestad,




dos ángeles con ella          de muy grant claridat.



 

530

Hobo pavor la dueña          e fo mal espantada,




ca de tal visïón          nunca era usada;




de la grant claridat          fo mucho embargada,




pero de la su cuita          fo mucho alleviada.



 

531

Dísoli la Gloriosa:          «Aforzad, abadesa,




bien estades comigo,          non vos pongades quesa,




sepades que vos trayo          muy buena promesa,




mejor que non querrié          la vuestra prioresa.



 

532

Non hayades nul miedo          de caer en porfazo,




bien vos a Dios guardada          de caer en es lazo,




bien lis id a osadas          a tenerlis el plazo,




non lazrará por eso          el vuestro espinazo.»



 

533

Al sabor del solaz          de la Virgo glorïosa




non sintiendo la madre          del dolor nula cosa,




nació la creatura          cosiella muy fermosa,




mandóla a los ángeles          prender la Glorïosa.



 

534

Dísolis a los ángeles:          «A vos ambos castigo,




levad esti niñuelo          a fulán mi amigo;




decid que’m lo críe,          yo asín gelo digo,




ca bien vos creerá,          luego seed comigo.»



 

535

Moviéronse los ángeles          a muy grant ligereza,




recabdaron la cosa          sin ninguna pereza,




plógol’ al ermitaño          más que con grant riqueza,




ca de verdad bien era          una rica nobleza.



 

536

Recudió la parida,          fízose sanctiguada,




dicié: «¡Valme, Glorïosa,          reina coronada!




¿si es esto verdad          o si só engañada?




Señora beneíta          ¡val a esta errada!»



 

537

Palpóse con sus manos          cuando fo recordada,




por ventre, por costados          e por cada ijada,




trobó so vientre llacio,          la cinta muy delgada,




como muger que es          de tal cosa librada.



 

538

No lo podié creer          por ninguna manera,




cuidaba que fo sueño,          non cosa verdadera;




plapose e catóse          la begada tercera,




fízose de la dubda          en cabo bien certera.



 

539

Cuand se sintió delibre          la preñada mesquina,




fo el saco vacío          de la mala farina,




empezó con grant gozo          cantar «Salve Regina»,




que es de los cuitados          solaz e medicina.



 

540

Ploraba de los ojos          de muy grant alegría,




dicié laudes preciosas          a la Virgo María,




non se temié del bispo          nin de su cofradría,




ca terminada era          de la fuert malatía.



 

541

Ploraba de los ojos          e facié oraciones,




dicié a la Glorïosa          laudes e bendiciones,




dicié: «Laudada seas,          Madre, todas sazones,




laudarte deben siempre          mugieres e varones.



 

542

Era en fiera cuita          e en fiera pavura,




caí a los tos piedes,          dísite mi ardura,




acorrióme, Señora,          la tu buena mesura:




debes laudada ser          de toda creatura.



 

543

Madre, yo sobre todos          te debo bendecir




laudar, magnificar,          adorar e servir,




que de tan grant infamia          me denesti guarir,




que podrié tod el mundo          siempre de mí reír.



 

544

Si esta mi nemiga          isiese a concejo,




de todas las mugieres          serié riso sobejo;




cuant grant es e cuant bono,          Madre, el to consejo




no lo asmarié homne          nin grant nin poquellejo.



 

545

La merced e la gracia          que me denesti fer,




no lo sabría, Madre,          yo a ti gradecer




ni lo podrié, Señora,          yo nunca merecer,




mas non cesaré nunca          gracias a ti render.»



 

546

Bien fincarié la dueña          en su contemplación,




laudando la Glorïosa,          faciendo oración,




mas vínoli mandado          de la congregación




que fuese a cabillo          facer responsïón.



 

547

Como en el porfazo          non se temie caer,




fo luego a los piedes          del obispo seer;




quíso’l besar las manos,          ca lo debié facer,




mas él non gelas quiso          a ella ofrecer.



 

548

Empezóla el bispo          luego a increpar




que habié fecha cosa          por que debié lazrar,




e non debié por nada          abadesa estar,




nin entre otras monjas          non debié habitar:



 

549

«Toda monja que face          tan grant deshonestat,




que non guarda so cuerpo          nin tiene castidat,




debié seer echada          de la socïedat;




allá por do quisiere          faga tal suciedat.»



 

550

«Señor -dísoli ella-          ¿por qué me maltraedes?




Non só por aventura          tal como vos tenedes.»




«Dueña -diso el bispo-          ¿por que vos lo neguedes?




Non seredes creída          ca a probar seredes.»



 

551

«Dueña -diso el bispo-          esit vos al hostal,




nos habremos consejo,          depués faremos ál.»




«Señor -diso la dueña-          non decides nul mal,




yo a Dios me comiendo,          al que puede e val.»



 

552

Isió la abadesa          fuera del consistorio,




como mandó el bispo          fo pora’l diversorio;




ficieron su cabillo          la ira e el odio,




amasaron su masa          de farina de ordio.



 

553

Dísolis el obispo:          «Amigas, non podemos




condepnar esta dueña          menos que la probemos.»




Dísoli el conviento:          «De lo que bien sabemos,




señor, en otra prueba          nos ¿por qué entraremos?»



 

554

Dísolis el obispo:          «Cuando fuere vencida,




vos seredes más salvas,          ella más confondida,




si non, nuestra sentencia          serié mal retraída,




no li puede en cabo          prestar nula guarida.»



 

555

Envïó de sos clérigos          en qui él más fiaba,




que probasen la cosa          de cuál guisa estaba;




tolliéronli la saya          maguer que li pesaba,




falláronla tan seca          que tabla semejaba.



 

556

Non trovaron en ella          signo de preñedat,




nin leche nin batuda          de nula malveztat;




disieron: «Non es esto          fuera grant vanidat,




nunca fo levantada          tan fiera falsedat.»



 

557

Tornaron al obispo,          disiéronli: «Señor




savet que es culpada          de valde la seror;




quiquiere que ál vos diga,          salva vuestra honor,




dizvos tan grant mentira          que non podrié mayor.»



 

558

Cuidóse el obispo          que eran decebidos,




que lis habié la dueña          dineros prometidos;




dijo: «Domnos maliellos,          non seredes creídos,




ca otra quilma tiene          de yuso los vestidos.»



 

559

Diso: «Non vos lo quiero          tan aína creer,




o sodes vergonzosos          o prisiestes haber:




yo quiero esta cosa          por mis ojos ver,




si non, qui lo apuso          lo debe padecer.»



 

560

Levantóse el bispo          onde estaba asentado,




fo pora la abadesa          sañoso e irado;




fízoli despujar          la cogulla sin grado,




probó que’l aponién          crimen falso probado.



 

561

Tornóse al conviento,          bravo e muy felón,




«Dueñas -diso- ficiestes          una grant traïción;




pusiestes la señora          en tal mala razón




que es muy despreciada          vuestra religïón.



 

562

Esta cosa non puede          sin juticia pasar,




la culpa que quisiestes          vos a ella echar,




el Decreto lo manda,          en vos debe tornar,




que debedes ser          echadas d’est logar.»



 

563

Vío la abadesa          las dueñas mal judgadas,




que habién a ser          de la casa echadas;




sacó apart al bispo,          bien a quince pasadas,




«Señor -diso- las dueñas          non son mucho culpadas.»



 

564

Dísoli su facienda          por que era pasada,




por sos graves pecados          cómo fo engañada;




cómo la acorrió          la Virgo coronada,




si por ella non fuese,          fuera mal porfazada.



 

565

E cómo mandó ella          el niñuelo levar,




cómo al ermitaño          gelo mandó criar:




-«Señor, si vos quisiéredes          podédeslo probar:




¡Por caridat, non pierdan          las dueñas el logar!



 

566

Más quiero yo señera          ser embergonzada




que tanta buena dueña          sea desemparada.




Señor, merced vos pido,          parcid esta vegada,




por todas a mí sea          la penitencia dada.»



 


Espantóse el bispo,          fo todo demudado,




diso: «Dueña, si esto          puede ser probado,




veré don Jesu Cristo          que es vuestro pagado,




yo mientre fuero vivo          faré vuestro mandado.»



 

568

Envïó dos calonges          luego al ermitaño,




probar esto si era          o verdat o engaño;




trovaron al bon homne          con hábito estraño,




teniendo el niñuelo          envuelto en un paño.



 

569

Mostrólis el infant          recién nado del día,




diso que lo mandara          criar Sancta María;




qui en esto dubdase          farié bavequía,




ca era verdat pura          ca non vallitanía.



 

570

Tornaron al obispo          luego con el mandado,




disiéronli por nuevas          lo que habién probado:




«Señor -disieron- d’esto          seï certificado,




si non, farás grant yerro,          ganarás grant pecado.»



 

571

Tovos el obispo enna          dueña por errado,




cadióli a los piedes          en el suelo postrado.




«Dueña -diso- mercet,          ca mucho só errado,




ruégovos que me sea          el yerro perdonado.»



 

572

«¡Señor -diso la dueña-          por Dios e la Gloria,




catat vuestra mesura,          non fagades tal cosa!




Vos sodes homne sancto,          yo pecadriz doliosa,




si en ál non tornades          seré de vos sanosa.»



 

573

La dueña con el bispo          habié esta entencia,




mas fináronlo todo          en buena abenencia.




Jamás hobieron ambos          amor e bienquerencia,




encerraron su vida          en buena pacïencia.



 

574

Metió paz el obispo          enna congregación,




amató la contienda          e la disensïón,




cuand quiso despedirse,          diólis su bendición,




fo bona pora todos          esa visitación.



 

575

Envïó sus saludes          al santo ermitaño,




como a buen amigo,          a cuempadre fontano,




que criase el niño          hasta’l seteno año,




desende él pensarié          de ferlo buen cristiano.



 

576

Cuando vino el término,          los siet años pasados,




envïó de sos clérigos,          dos de los más honrados,




que trasquiesen el niño          del mont a los poblados;




recabdáronlo ellos          como bien castigados.



 

577

Adusieron el niño          en el yermo criado,




de los días que era,          era bien enseñado;




plógol al obispo,          fo ende muy pagado,




mandó’l poner a letras          con maestro letrado.



 

578

Isió muy bon homne          en todo mesurado,




parecié bien que fuera          de bon amo criado.




Era el pueblo todo          d’elli mucho pagado,




cuando murió el bispo,          diéronli el bispado.



 

579

Guïólo la Gloriosa          que lo dio a criar,




sabié su obispado          con Dios bien gobernar;




guïaba bien las almas          como debié guiar,




sabié en todas cosas          mesura bien catar.



 

580

Amábanlo los pueblos          e las sus clerecías,




amábanlo calonges          e todas las mongías,




todos por ond estaban          rogaban por sos días,




fuera algunos foles          que amaban folías.



 

581

Cuando vino el término          que hobo de finar,




no lo desó su ama          luengamientre lazrar;




levólo a la gloria,          a seguro lograr




do ladrón nin merino          nunca puede entrar.



 

582

A la Virgo gloriosa          todos gracias rendamos,




de qui tantos miraclos          leemos e probamos;




ella nos dé su gracia          que servirla podamos,




e nos guíe fer cosas          por ond salvos seamos. (Amén.)



 

 

El romero naufragado

 

583

Señores, si quisiésedes          mientre dura el día,




d’estos tales miraclos          aún más vos dizría;




si vos non vos quesásedes,          yo non me quesaría,




ca como pozo fondo,          tal es Sancta María.



 

584

Tal es Sancta María          como el cabdal río,




que todos beben d’elli,          bestias e el gentío,




tan grant es cras como eri,          e non es más vacío,




en todo tiempo corre,          en caliente e en frío.



 

585

Siempre acorre ella          en todos los lugares,




por valles e por montes,          por tierras e por mares;




qui rogarla sopiese          con limpios paladares




no lo podrién torzones          prender a los ijares.



 

586

Leemos un miraclo          de la su santidat




que cuntió a un bispo,          homne de caridat,




que fo homne católico          de grant autoridat;




víolo por sus ojos,          bien sabié la verdat.



 

587

Asín como lo vío,          asín lo escribió,




non menguó d’ello nada,          nada non eñadió;




Dios li dé paraíso          ca bien lo mereció,




alguna misa diso          que tanto no’l valió.



 

588

Cruzáronse romeos          por ir en Ultramar,




saludar el Sepulcro,          la Vera Cruz orar;




metiéronse ennas naves          pora Acre pasar,




si el Padre del Cielo          los quisiese guiar.



 

589

Hobieron vientos bonos          luego de la entrada,




oraje muy sabroso,          toda la mar pagada;




habién grant alegría          la alegre mesnada:




con tal tiempo aína          habrién la mar pasada.



 

590

Habién buena partida          de la mar travesada,




que la habrién aína          a l’otra part pasada,




mas tóvolis su fado          una mala celada,




fo la grant alegría          en tristicia tornada.



 

591

Movióse la tempesta,          una oriella brava,




desarró el maestro          que la nave guïaba;




nin a sí nin a otri          nul consejo non daba,




toda su maestría          non valié una haba.



 

592

Cuntiólis otra cosa,          otra grant ocasión:




rompióselis la nave          yuso en el fondón:




vedién entrar grant agua,          rompié cada rencón,




habié a hir la cosa          toda a perdición.



 

593

Cerca la mayor nave          trayén otra pocaza,




non sé si li dicién          galea o pinaza,




que si fuesen cuitados          de oriella malvaza,




en ésa estorciesen          de la mala pelaza.



 

594

Fizo el marinero          como leal cristiano,




a su señor el bispo          tomólo por la mano;




con otros, bonos homnes          de pleito más lozano,




metiólos en la barca,          priso consejo sano.



 

595

Un de los peregrinos          cuidó seer artero,




dio salto de la nave          ca era bien ligero;




cuidó enna galea          entrar por compañero,




enfogóse en la agua,          murió mas non señero.



 

596

Abés podrié ser          media hora complida,




quísolo Dios sofrir,          fo la nave somida;




de la turma que era          entro remanecida,




por medicina uno          non escapó a vida.



 

597

El bispo e los otros          que con elli isieron,




isieron a terreno          do más cerca podieron;




ficieron muy grant duelo          por los que perecieron,




pesávanlis porqué          con ellos non murieron.



 

598

Habiendo de los muertos          duelo grant e pesar,




estendieron los ojos,          cataban a la mar,




si verién de los muertos          algunos arribar,




ca el mar nunca quiere          cosa muerta celar.



 

599

Catando si algunos          muertos podrién ver,




por darlis cimiterio,          so tierra los meter,




vidieron palombiellas          de so la mar nacer,




cuantos fueron los muertos          tantas podrién ser.



 

600

Vidieron palombiellas          esir de so la mar,




más blancas que las nieves          contra’l cielo volar;




credién que eran almas          que querié Dios levar




al sancto paraíso,          un glorioso logar.



 

601

De derecha envidia          se querién desquicar,




porque fincaron vivos          habién un grant pesar,




ca credién bien afirmes,          non era de dubdar




que almas era desos,          los que sumió la mar.



 

602

Dicién: «¡Aï, romeos!          Vos fuestes venturados,




que ya sodes "per ignem          et per aquam" pasados;




nos fincamos en yermo          como desamparados,




nos velamos, ca vos          dormides segurados.



 

603

Grado al Padre Sancto          e a Sancta María,




ya vestides la palma          de vuestra romería;




nos somos en tristicia          e vos en alegría,




nos cuidamos fer seso          e ficiemos folía.»



 

604

Habiendo grant quebranto          del daño que lis vino,




querién prender carrera,          entrar en su camino;




vidieron de la mar          esir un peregrino,




semejaba que era          romeruelo mesquino.



 

605

Cuando vino a ellos,          que fue en la ribera,




conociéronlo todos          que el que salió era;




sanctiguáronse todos:          «¿Cómo, por cuál manera




fincó en el mar vivo          una hora señera?»



 

606

Diso el peregrino:          «Oídme, ¡sí vivades!




Yo vos faré certeros          en eso que dubdades,




cómo escapé vivo          quiero que lo sepades,




dizredes "Deo gracias"          luego que lo udades.



 

607

Cuando de la grant nave          quise fuera salir,




ca parecié por ojo          que se querié somir,




vedía que de muerte          non podía guarir:




"¡Valme Sancta María!"          empecé a decir.



 

608

Disi esta palabra:          "¡Valme, Sanct a María!"




Non podí más dicir          ca vagar non había;




fue luego ella presta          por su placentería,




si non fuese por ella          enfogado sería.



 

609

Luego fo ella presta,          aduso un buen paño,




paño era de precio,          nunca vid su calaño;




echómelo de suso,          diso: "Non pendrás daño,




cuenta que te dormisti          o que yoguist en vano."



 

610

Nunca tan rica obra          vío home carnal,




obra era angélica,          ca non materïal;




tan folgado yacía          como so un tendal,




o como qui se duerme          en un verde pradal.



 

611

Feliz será la alma          e bienaventurada




que so tan rica sombra          fuere asolazada;




nin frío nin calura          nin viento nin helada




non li fará enojo          que sea embargada.



 

612

So esti paño folgan,          alegres e pagadas,




las vírgines gloriosas          de don Cristo amadas,




que cantan a su Madre          laudes multiplicadas




e tienen las coronas          preciosas e honradas.



 

613

La sombra d’aquel paño          trae tal tempradura,




homne con el ardor          trova so él fridura;




trova el fridoliento          temprada calentura,




¡Dios, qué rico consejo          en hora de ardura!



 

614

Tantas son sus mercedes,          tantas sus caridades,




tantas las sus virtudes,          tantas las sus bondades,




que non las contrarién          obispos nin abades,




nin las podrién asmar          reïs nin podestades.»



 

615

El pesar que hobieron          de los que periglaron




con sabor del miraclo          todo lo oblidaron;




rendieron a Dios gracias,          el «Te Deum» cantaron,




desend «Salve Regina»          dulcement la finaron.



 

616

Cumplieron los romeos          desend su romería,




plegaron al Sepulcro          con muy grant alegría;




adoraron la Cruz          del Fijo de María,




¡Nunca en est sieglo          vidieron tan buen día!



 

617

Contaron el miraclo          de la Madre gloriosa,




cómo libró al homne          de la mar periglosa,




dicién todos que fuera          una estraña cosa;




ficieron end escripto,          leyenda muy sabrosa.



 

618

Cuantos que la udieron          esta sancta razón,




todos a la Gloriosa          dicién su bendición,




habién pora servirla          mejor devocïón,




ca esperaban d’ella          mercet e gualardón.



 

619

La fama d’esti fecho          voló sobre los mares,




no la retovo viento,          pobló muchos solares;




metiéronla en libros          por diversos lugares,




and es oï bendicha          de muchos paladares.



 

620

Cuantos que la bendicen          a la Madre gloriosa




¡par el Reï de Gloria          facen derecha cosa!




ca por ella isiemos          de la cárcel penosa,




en que todos yaciemos,          foya muy periglosa.



 

621

Los que por Eva fuemos          en perdición caídos,




por ella recombramos          los solares perdidos;




si por ella non fuese          yazriémos amortidos,




mas el so sancto fructo          nos hobo redemidos.



 

622

Por el so sancto fructo          que ella concibió,




que por salud del mundo          pasión e muert sufrió,




isiemos de la foya          que Adán nos abrió,




cuando sobre debiedo          del mal mueso mordió.



 

623

Desend siempre contiende          de valer a cuitados,




gobernar los mesquinos,          revocar los errados,




por tierras e por mares          fer miraclos granados,




tales e muy mayores          de los que son contados.



 

624

Ella que es de gracia          plena e abondada,




guíe nuestra facienda,          nuestra vida lazrada;




guárdenos en est mundo          de mala sorrostrada,




gánenos en el otro          con los sanctos posada. (Amen).



 

 

   El mercader fiado

 

625

Amigos, si quisiésedes          un poco atender,




un precioso miraclo          vos querría leer;




cuando fuere leído          habredes grant placer,




preciarlo edes más          que mediano comer.



 

626

Enna cibdat que es          de Costantín nomnada




ca Costantín la hobo          otro tiempo poblada,




el que dio a Sant Peidro          Roma pora posada




habié y un bon homne          de facienda granada.



 

627

Era esti burgés          de muy grant corazón,




por sobir en grant precio          facié grant misïón;




espendié sos haberes,          dávalos en baldón,




quiquier que li pidiese          él non dizrié de non.



 

628

Por exaltar su fama,          el su precio crecer,




derramaba sin duelo          cuanto podié haber;




si’l menguaba lo suyo,          aún por más valer,




prendié de sus vecinos          mudado volunter.



 

629

Derramaba lo suyo          largament e sin tiento,




menguaba los haberes          mas non el buen taliento;




siempre trovarié homne          en su casa conviento,




cuando veinte cuando treinta          a las vegadas ciento.



 

630

Como facié grant gasto,          espensa sin mesura,




falleció la pecunia,          paróse en ardura;




non trovaba mudado          nin fallaba usura,




ni entre los estraños          ni entre su natura.



 

631

Entendiéngelo todos          que era empobrido,




non trovaba mudado          nin haber encreído;




era en grant porfazo          el bon homne caído,




tenié que lo pasado          todo era perdido.



 

632

El varón con grant quesa          fo ante los altares,




facié su oración          entre los paladares,




«Señor, que un Dios eres          e tres personas pares,




sea tu pïadat          e non me desempares.



 

633

Señor, hasta agora          tú me hás cabtenido,




só ya por mis pecados          en falliment caído;




el precio que había          todo lo hé perdido,




mucho más me valiera          que non fuese nacido.



 

634

Señor, dame consejo          por alguna manera,




envíame tu gracia          por alguna carrera;




es pora ti tal fecho          cosa asaz ligera,




nadé todo el mar,          ¿morré enna ribera?»



 

635

Demientre que oraba,          quísoli Dios prestar,




hobo un buen consejo          el burgés a asmar;




non vino por su seso,          mas quísolo guiar




el que el mundo todo          habe de gobernar.



 

636

Un judío bien rico          habié enna cibdat,




non habié d’él más rico          en esa vecindat:




asmó de ir a elli          entre su voluntat,




demandarli consejo          por Dios e caridat.



 

637

Fo luego al judío          e fo bien recibido,




demandó’l cómo andaba,          por qué era venido,




ca de otras sazones          lo habié conocido




e todo el su pleito          bien lo habié oído.



 

638

Dísoli su facienda          el burgés al hebreo:




«Don fulán, bien sabedes          mi pleito como creo,




ganar de vos empresto          habría grant deseo,




ca non cuidé verme          en esto que me veo.



 

639

Cuando Dios lo querié,          que yo algo había




sábenlo mis vecinos,          yo a todos valía;




las puertas de mi casa          abiertas las tenía;




cuanto que Dios me daba          con todos lo partía.



 

640

Querría, si podiese,          en eso contender,




mas só muy decaído,          menguado del haber;




mas si tú me quisieses          del tuyo acreer,




bien te lo cuidaba          a un plazo render.»



 

641

Dísoli el judío:          «Ferlo hé de buen grado,




dar’t hé cuanto quisieres          de mi haber prestado;




mas dame fïador          que sea segurado,




si non, pavor habría          de ser engañado.»



 

642

Dísoli el cristiano,          fablóli a sabor:




«Don fulán, non te puedo          dar otro fïador,




mas daréte a Cristo,          mi Dios e mi Señor,




Fijo de la Gloriosa,          del mundo Salvador.»



 

643

Dísoli el judío:          «Yo creer non podría




que ési que tú dices,          que nació de María,




que Dios es; mas fo homne          cuerdo e sin folía,




profeta verdadero          -yo ál non creería.



 

644

Si él te enfïare,          yo por el su amor




acreer’t he lo mío          sin otro fiador;




mas seméjame cosa          esquiva sin color




e seméjasme hascas          homne escarnidor.



 

645

Yo non sé de cuál guisa          lo podiese haber,




ca non es en est mundo          secúnd el mi creer;




non esperes que venga          pora ti acorrer,




onde otro consejo          te conviene prender.»



 

646

Respondió el cristiano,          dísoli al judío:




«Entiendo que me tienes          por loco e sendío,




que non trayo consejo          e ando en radío;




mas ál verás tras esto          secundo que yo fío.»



 

647

Dísoli el judío:          «Si tal cosa mostrares,




yo te daré empresto          cuanto tú demandares,




mas por otras pastrijas          lo que de mí levares,




non pagarás con ello          cazurros nin joglares.»



 

648

Dísoli el burgés          al trufán renegado,




«Sólo que tú comigo          vengas al mi sagrado,




mostrar’t hé a María          con el su buen Criado.»




Dísoli el judío:          «Facerlo hé de grado.»



 

649

Lévolo a la eglesia          con Dios e con su guía,




mostróli la imagen,          la de Sancta María,




con su Fijo en brazos,          la su dulz compañía,




fueron envergonzados          los de la judería.



 

650

Diso el homne bono          a los de la aljama:




«Esti es nuestro Sire,          e ésta nuestra Dama,




siempre es bien apreso          qui a ellos se clama,




qui en ellos non cree          bebrá fuego e flama.»



 

651

Dísoli al judío          que era mayoral,




al que li prometió          que’l prestarié cabdal:




«Estos son mis señores          e yo su servicial:




éstos sean fianzas          ca non puedo fer ál. »



 

652

Dísoli el judío:          «Yo bien los tomaré,




yo otros fiadores          non te demandaré;




mas si tú me fallieres          a ellos reptaré,




e cual lealtad traes          sabiente la faré.»



 

653

Dióli los fiadores          al trufán el cristiano,




a Madre e a Fijo          metiógelos por mano;




pusieron de su paga          su término certano,




recibió la pecunia          el burgés cibdadano.



 

654

Cuando el haber hobo          el burgés recibido,




hobo grant alegría          tóvose por guarido,




tornó a la Gloriosa,          fo y de buen sentido,




fo render a Dios gracias          de corazón complido.



 

655

Abasó los enojos          ante la magestat,




erzió a Dios los ojos          con grant humilidat:




«Señor -diso- fecístme          mercet e caridat,




ásme oï sacado          de muy grant pobredat.



 

656

Señor, andaba eri          pobre e adebdado,




só oï por tu gracia          rico e abondado;




a ti di por fianza          mas fícilo sin grado,




por mí serié grant tuerto          que tú fueses reptado.



 

657

Señor, yo non querría          de mi vierbo fallir,




lo que ante ti pusi          bien lo querré complir;




pero si non podiero          yo al plazo venir,




el haber ante ti          lo querré aducir.



 

658

Señor si por ventura          fuero yo alongado,




que non pueda venir          a término tajado,




porrélo ante ti          que me hás enfiado,




e tú comoquequiere          féslo a él pagado.



 

659

Reina de los cielos,          Madre del pan de trigo,




por que fo confondido          el mortal enemigo,




tú eres mi fianza,          eso misme te digo,




lo que hé regunzado          al que tienes contigo.»



 

660

Cuando el burgés hobo          fecha su oración,




e con el trufán hobo          puesta su condición,




aguisó su facienda          e toda su misión,




fo a tierras estrañas          a luenga regïón.



 

661

Fo a tierras estrañas,          a Flandes e a Francia,




con grandes mercaduras          e fizo grant ganancia;




con Dios e la Gloriosa          creció la su substancia,




pujó en grant riqueza          e en grant alavancia.



 

662

Con las grandes faciendas          que era facendado




e era de la tierra          ferament alongado,




non recudió al término          que hobo asentado,




por sus pecados graves          habiélo oblidado.



 

663

Cerca vinié el día          que habié a pagar,




más de un día solo          non havié a pasar,




hóbose el burgés          del pleit a remembrar,




queriése el bon homne          con sus manos matar.



 

664

Dicié: «Mal só fallido,          mesquino pecador,




por nada no li puedo          valer al fïador,




será por mí reptado          el mi Redimidor,




e la su madre sancta,          la de Rocamador.



 

665

Señor, tú lo entiendes          e sabes la verdat,




como só tan pesant          entre mi voluntat;




Señor, dáme consejo          por la tu pïadat,




que non sea reptada          la tu grant magestat.»



 

666

Priso el haber todo          en un saco atado,




non fallié de la suma          un pujés foradado;




levólo a la isla          en sus cuentas troxado,




echólo a las ondas          do non habié nul vado.



 

667

Tornó en Jesu Cristo          con grant devocïón,




plorando gravemientre          fizo su oración:




«Señor -diso- tú sabes          toda esta razón,




ca tú eres fianza          de nuestra condición.



 

668

Señor, cuando non puedo          yo pagar al marquero,




ca nos yace en medio          mucho bravo sendero,




Señor, que eres dicho          Salvador verdadero,




tú pon esta pecunia          cras en el su cellero.



 

669

Señora glorïosa,          miena Sancta María,




tú bien en medio yaces          en esta pleitesía;




cuando bien la catares          tuya es más que mía,




a ti do la pecunia,          Señora tú la guía.



 

670

Ambos, tú et tu Fijo          fuestes en el mercado,




ambos sodes fianzas          al trufán renegado;




sea la mercet vuestra          e sea cras pagado,




por mal siervo non sea          el buen Señor reptado.



 

671

Yo a vos lo comiendo,          cuento que hé pagado,




yo por quito me tengo          ca a vos lo hé dado;




yo Madre a ti ruego,          tú ruega al Criado,




comoquiere, cras sea          el trufán entergado.»



 

672

Plogo a la Gloriosa,          al su Fijo querido,




otro día mañana,          el sol bien esclarido,




el basel que levaba          el haber encreído




nadaba a la puerta          del trufán descreído.



 

673

La villa do facié          el judío morada,




el que al burgés hobo          la pecunia prestada,




yacié como leemos          cerca la mar poblada,




las ondas ennos muros          batién a la vegada.



 

674

En esa matinada,          cerca de prima era,




los homnes del judío,          compañuela baldera,




isieron deportarse          fuera a la ribera,




vidieron est estui          nadar sobre la glera.



 

675

Fueron pora prenderlo          mancebiellos livianos,




éstos muchas de veces          facién ensayos vanos;




encogiése a entro,          fuyélis de las manos,




esto vidiénlo muchos,          judíos e cristianos.



 

676

Vinieron al roído          cristianos sabidores,




con grafios, con guizquios,          galeas valedores;




todo non valió nada          ca eran trufadores,




nunca homnes vertieron          más valderos sudores.



 

677

Vino por aventura          el señor verdadero,




vínoli a las manos          adieso el tablero;




levólo a so casa,          entro en so cellero,




de oro e de plata          fizo un grant rimero.



 

678

Cuando el trufán hobo          el haber recabdado,




el vaso en que vino          fo bien escodriñado;




echólo so su lecho          ricament alleviado,




habién todos envidia          del trufán renegado.



 

679

El trufán alevoso,          natura cobdiciosa,




non metié el astroso          mientes en otra cosa;




tenié que su ventura          era maravillosa,




púsoli al burgés          nomne «boca mintrosa».



 

680

Reptávalo la aljama,          esa mala natura,




que perdió so haber          por su mala locura;




nunca homne non fizo          tan loca fiadura,




que priso por fianza          una imagen dura.



 

681

Desemos al judío,          goloso e logrero,




no lo saque Dios ende,          aguarde so cellero;




fablemos su vegada          del pleit del mercadero,




levémosli las nuevas          do ribó el tablero.



 

682

El burgés de Bizancio          vivié con grant pesar,




que non podió al plazo          al judío pagar;




non podié el bon homne          la cara alegrar,




ni lo podién por nada          sos homnes confortar.



 

683

Andido un grant tiempo,          ganó muchos dineros,




comprando e vendiendo          a ley de mercaderos;




cuando su hora vio          desó esos senderos,




tornó a su provincia          con otros compañeros.



 

684

Fo por Constantinopla          semnado el roído




el burgés don Valerio          como era venido;




plógoli al judío,          tóvose por guarido,




E vido que doblarie          el haber acreído.



 

685

Fue luego a la casa,          ca sabié do moraba,




púsolo en porfazo          porque lo non pagaba;




dísoli el bon homne          que locura buscaba,




ca nada no’l debié          de lo que demandaba.



 

686

Dísoli el judío:          «Yo con derecho ando,




ca buenos testes tengo          de lo que te demando;




si dices que paguesti,          demuestra dó o cuándo,




ca en cabo bien creo          que non iré cantando.



 

687

Fié en el tu Cristo,          un grant galeador,




con su madreciella          que fo poco mejor;




levaré tal derecho          prisi cual fiador,




qui más en vos crediere          tal prenda o peor.»



 

688

Dísoli el cristiano:          «Dices palabra loca,




buena Madre, buen Fijo,          háslis vergüenza poca;




nunca en esti sieglo          tal mugier cubrió toca,




ni nació nunca niño          de tan donosa boca.



 

689

El haber que me disti,          bien seo segurado,




buenos testigos tengo,          bien te lo hé pagado;




aún si de non dices,          fer’t hé mayor mercado,




díganlo las fianzas          que hobisti tomado.»



 

690

Fo el trufán alegre,          tóvose por guarido,




diso: «Judicio prendo,          non serás desmentido.»




Cuidó que la imagen          que non habié sentido,




non fablarié palabra          por que fuese vencido.



 

691

Fueron a la eglesia          estos ambos guerreros,




facer esta pesquisa          cuál habié los dineros;




fueron tras ellos muchos          e muchos delanteros,




veer si habrién seso          de fablar los maderos.



 

692

Paráronse delante          al Niño coronado,




el que tenié la Madre          dulcement abrazado;




dísoli el burgés:          «Señor tan acabado,




departi esti pleito          ca só yo mal reptado.



 

693

De cómo yo lo fici          tú eres sabidor,




si lo hobo o non          tú lo sabes, Señor;




Señor, fas tanta de gracia          sobre mí pecador




que digas si lo hobo,          ca tú fuist fiador.»



 

694

Fabló el crucifijo,          díjoli buen mandado:




«Miente, ca paga priso          en el día tajado;




el cesto en que vino          el haber bien contado,




so el so lecho misme          lo tiene condesado.»



 

695

Movióse el pueblo todo,          como estaba llecho,




fuéronli a la casa,          ficieron grant derecho;




trovaron el escrino          do yacié so el lecho,




fincó el trufán malo          confuso e maltrecho.



 

696

Si’l pesó o si’l plogo,          triste e desmedrido,




hobo del pleito todo          venir de conocido,




elli con sus compañas          fo luego convertido,




murió enna fe buena,          de la mala tollido.



 

697

Siempre en esi día          que cuntió esta cosa,




que fabló la imagen,          la su vertud preciosa,




facien muy grant festa          con quirios e con prosa,




con grandes alegrías          a Dios e la Gloriosa.



 

698

Los pueblos de la villa,          páuperes e potentes,




facién grant alegría          todos con instrumentes;




adobaban convivios,          daban a non aventes




sus carnes, sos pescados          salpresos e recentes.



 

699

Andaban las redomas          con el vino piment,




conduchos adobados          maravillosament;




qui prenderlo quise          non habrié falliment,




non trayén en su pleito          ningún escarniment.



 

700

Un rico arcidiano,          bien de tierras estrañas,




caeció esta festa          entre esas compañas;




vío grandes quirolas,          procesiones tamañas




que nin udió nin vío          otras d’ésta calañas.



 

701

Preguntó esta festa          cómo fo levantada,




ca era grant facienda,          noblement celebrada;




dísoli un cristiano          la raíz profundada




e sopiese que ésta          era verdat probada.



 

702

Plógo’l al arciagno,          tóvolo por grant cosa,




diso: «Laudetur Deus          e la Virgo gloriosa.»




Metiólo en escripto          la su mano cabosa,




déli Dios paraíso          e folganza sabrosa. (Amen).



 

 

   La iglesia despojada

 

703

Aún otro miraclo          vos querría contar,




que fizo la Gloriosa,          non es de oblidar;




fuent perenal es Ella          de qui mana la mar,




que en sazón ninguna          non cesa de manar.



 

704

Bien creo que qui esti          miráculo oyere




no li querrá toller          la toca que cubriere,




ni li querrá toller por fuerza          lo que toviere;




membrale debe esto          demientre que visquiere.



 

705

En el tiempo del Rey          de la buena ventura,




don Ferrando por nomne,          señor de Estremadura,




nieto del rey Alfonso,          cuerpo de grant mesura,




cuntió esti miraclo          de muy grant apostatura.



 

706

Moviéronse ladrones          de parte de León,




de esa bispalía,          de esa regïón;




vinieron a Castiella          por su grant confusión,




guïólos el dïablo          que es un mal guïón.



 

707

El uno era lego          en duro punto nado,




el otro era clérigo          del bispo ordenado;




llegaron en Çohinos,          guïólos el Pecado,




el que guïó a Judas          facer el mal mercado.



 

708

Defuera de la villa          en una rellanada,




sedié una eglesia          non mucho aredrada,




cerca de la eglesia          una ciella poblada,




moraba en la ciella          una tocanegrada.



 

709

Barruntaron la cosa          estos ambos ladrones,




moviéronse de noche          con senos azadones;




desquizaron las puertas,          buscaron los rencones,




bien entendién que era          la ciella sin varones.



 

710

Pobre era la freira          que mantenié la ciella,




habié magra sustancia,          asaz poca ropiella,




pero habié un paño,          era cosa boniella,




pora mugier de orden          cubierta apostiella.



 

711

Lo que fue en la ciella          fue todo abarrido,




malamient maneado,          en un saco metido;




asaz era el lego          homne de mal sentido,




mas de peor el clérigo          que más habié leído.



 

712

Cuando lo de la ciella          todo fue embasado,




todo valdrié bien poco          de haber monedado,




asmaron los astrosos,          ministros del Pecado,




que yacié el pro todo          en la glesia cerrado.



 

713

Fue con los azadones          la cerraja rancada,




desquizadas las puertas,          la eglesia robada,




de cuanto que y era          non remaneció nada:




facién grant sacrilegio          por ganancia delgada.



 

714

Despojaron la sábanas          que cubrién el altar,




libros e vestimentas          con que solién cantar;




fue mal desvaratado          el precioso lugar




do solién pecadores          al Criador rogar.



 

715

Cuando hobieron fecha          esta tan grant locura,




alzaron contra suso          amos la catadura;




de la Virgo gloriosa          vieron la su figura




con su niño en brazos,          la su dulz creatura.



 

716

Tenié en la cabeza          corona muy honrada,




de suso un impla,          blanca e muy delgada,




a diestro e siniestro          la tenié bien colgada,




asmaron de tollérgela          mas non ganaron nada.



 

717

Argudóse el clérigo          e fizose más osado,




ca en cosas de eglesia          él era más usado;




fuel trabar de la toca          el malaventurado,




ca con eso habrién          su pleito acabado.



 

718

Tóvose la Gloriosa          que era afontada,




que tan villanamientre          la habién despojada;




mostró que del servicio          non era muy pagada,




nunca veyeron homnes          toca tan querellada.



 

719

Luego que de la toca          trabó el malfadado,




pegóseli tan firme          en el puño cerrado,




que con englut ninguno          non serié tan trabado,




nin con clavo que fuese          con martiello calcado.



 

720

Perdieron la memoria          ca bien lo merecieron,




el lego e el clérigo          tod el seso perdieron;




fueron pora la puerta,          fallar no la podieron,




andaban en radío          los que por mal nacieron.



 

721

De lo que habién priso          non se podién quitar,




ya lo querrién de grado,          si podiesen, dejar,




dejarlo ién de grado,          no lo querrién levar,




mas do era la puerta          no lo sabién asmar.



 

722

Andaban tanteando          de rencón en rencón,




como facié Sisinio          el celoso varón,




marido de Teôdora,          mugier de grant canción,




la que por Clemens papa          priso religïón.



 

723

Los locos malastrugos,          de Dios desemparados,




andaban como beudos,          todos descalabrados;




oras daban de rostros,          oras de los costados,




de ir en romería          estaban mal guisados.



 

724

La freira con la pérdida          que habié recibida




isió como que pudo          ont yacié escondida;




metió voces e gritos,          fue luego acorrida,




la yent más liviana          adieso fue venida.



 

725

Fueron luego venidos          grant turma de peones,




entraron en la eglesia,          trobaron los ladrones;




manentráronlos luego          como vinién felones,




darles grandes feridas          con muy grandes bastones.



 

726

Dávanles grandes palos          e grandes carrelladas,




coces muchas sobejo          e muchas palancadas;




levaban por los cuerpos          tantas de las granadas,




que todas las menudas          les eran oblidadas.



 

727

Ficiéronlis decir          toda la pleitesía,




de cuál tierra vinieron          o por cuál romería,




e cómo los habié          presos Sancta María,




por qué li habién fecha          ellos grant villanía.



 

728

Ante de los albores          fueron bien recabdados,




cuando el sol isió          fallólos bien domados;




dicien les los homnes          traïdores probados,




que contra la Gloriosa          fueron tan denodados.



 

729

Luego las misas dichas          plegóse el concejo,




todos habién sabor          de ferlis mal trevejo;




sobre el lego cativo          prisieron mal consejo:




alzáronlo de tierra          con un duro vencejo.



 

730

Un calonge devoto          de mui sancta vida,




que tenié so amor          en Dios bien encendida,




cuando vío la toca          con la mano cosida,




dicié que tal justicia          nunca non fue oída.



 

731

Quiso el homne bono          de la toca trabar,




en voz de la Gloriosa          en su velo besar,




mas al cristiano bono          quísolo Dios honrar:




despegóse la toca          adieso del pulgar.



 

732

End a pocos días,          Dios lo quiso guiar,




acaeció que vino          el bispo al logar;




adujieron el clérigo          por gelo presentar,




veer si’l mandarié          o tener o soltar.



 

733

Adusieron el clérigo          las manos bien legadas,




los hombros bien sobados          de buenas palancadas,




dijéronle las nuevas          de las sus trasnochadas,




cómo facié las cosas          que Dios habié vedadas.



 

734

Confesóse el misme          con la su misme boca,




toda su pleitesía,          su mantenencia loca;




como a la Gloriosa          despojaron la toca,




nunca ficieron cosa          de ganancia tan poca.



 

735

Prísolo el obispo,          levólo a León,




manos atrás atadas          a leï de ladrón;




cuantos que lo vein          e sabién la razón




dicién: «¡Dios lo confonda          a tan loco varón!»



 

736

Non se trobo el bispo          librar la pleitesía,




demandó al concilio,          toda la clerecía;




cuando fueron plegados          al asignado día,




presentoles el clérigo,          disoles su folía.



 

737

Demandoles consejo:          ¿qué le debién facer?




No le sopo ninguno          a ello responder;




sabié bien el obispo          derecho conocer,




quísolo por su boca          al clérigo vencer.



 

738

Díso’l el bispo: «Clérigo,          ¿tú fecieste tal mal




o cual todos te facen          otórgaste por tal?»




«Señor -diso el clérigo-          mi padre spirital,




contra la mi maleza          nunca fallé egual.



 

739

Cuanto de mí te dicen,          todo es grant verdat,




non te dicen el diezmo          de la mi malveztat;




señor, por Dios te sea          e por la caridat,




non cates a mi mérito          mas cata tu bondat.»



 

740

«Amigos -diz el bispo-          esto es aguisado,




non es nuestro clérigo          nin de nuestro obispado;




por nos non es derecho          que sea condenado:




júdguelo su obispo          su mercet, su pecado.



 

741

Por del bispo de Ávila          se es él aclamado,




clamose por su clérigo          e de su obispado;




judgar ajeno clérigo          por leï es vedado,




podría yo por ello          después ser reptado.



 

742

Mas pongo tal sentencia          que sea acotado,




que si trobado fuere          en todo est obispado,




sea luego pendudo,          en un árbol colgado;




el qui le perdonare          sea descomulgado.»



 

743

Nunca más lo veyeron          desque lo envïaron,




en todo el obispado          nunca lo testiguaron;




el miráculo nuevo          fuer mient lo recabdaron,




con los otros miraclos          en libro lo echaron.



 

744

Tú, Madre Glorïosa,          siempre seas laudada,




que sabes a los malos          dar mala sorrostrada;




sabes honrar los buenos          como bien ensenada,




Madre de gracia plena          por ent eres clamada.



 

745

Los malos que vinieron          afontar la tu ciella




bien los toviste presos          dentro en tu capiella;




al bon homne que quiso          besar la tu toquiella




bien suelta gela diste,          como diz la cartiella.



 

746

Señora benedicta,          reina acabada,




por mano de tu fijo          don Cristo coronada,




líbranos del dïablo,          de la su zancajada,




que tiene a las almas          siempre mala celada.



 

747

Tú nos guía, Señora,          enna derecha vida,




tú nos gana en cabo          fin buena e complida,




guárdanos del mal colpe          e de mala caída,




que las almas en cabo          hayan buena esida. (Amen).



 

 

De cómo Teófilo fizo carta con el diablo de su ánima et después fue convertido e salvo

 

748

Del pleito de Teófilo          vos querría fablar,




tan precioso miraclo          non es de oblidar,




ca en eso podremos          entender e asmar




que vale la Gloriosa          qui la sabe rogar.



 

749

Non querré, si podiero,          la razón alongar,




ca vos habriédes tedio,          yo podrie pecar;




de la oración breve          se suele Dios pagar,




a nos ésa nos dese          el Criador usar.



 

750

Era un homne bono          de granada facienda,




habié nomne Teófilo          como diz la leyenda,




homne era pacífico,          non amaba contienda,




bien sabié a sus carnes          tenerlas so su rienda.



 

751

En el logar do era          contenié grant bailía,




de su señor el bispo          tenié la vicaría;




de los de la eglesia          habié la mejoría,




fuera que el obispo          habié la nomnadía.



 

752

Era entre sí misme          de buena contenencia,




sabié haber con todos          paz e grant abenencia;




homne era temprado,          de buena conocencia,




era muy bien condido          de sen e de cïencia.



 

753

Vistié a los desnudos,          apacié los famnientos,




acogié los romeos          que vinién fridolientos;




daba a los errados          buenos castigamientos,




que se penitenciasen          de todos fallimentos.



 

754

Non habié el obispo          embargo nin lacerio,




fuera cantar su misa          e rezar so salterio;




elli lo escusaba          de todo ministerio,




contar las sus bondades          serié grant reguncerio.



 

755

Amábalo el bispo          mucho de grant manera,




porque lo escusaba          de toda facendera;




los pueblos e las gentes          habiénlo por lumnera,




que él era de todos          cabdiello e carrera.



 

756

Cuando vino el término          que hobo de finar,




non podió el bispo          el punto traspasar;




enfermó e murió,          fo con Dios a folgar:




déli Dios paraíso,          si se quiere rogar.



 

757

Los pueblos de la tierra,          toda la clerecía,




todos dicién: «Teófilo          aya la bispalía,




entendemos que yace          en él la mejoría,




él conviene que aya          la adelantadía.»



 

758

Envïaron sos cartas          al metropolitano




por Dios que de Teófilo          non mudase la mano,




ca eso tenién todos          por consejo más sano,




lo ál serié ivierno,          esto serié verano.



 

759

Envïaron por elli          los del arzobispado,




disiéronli: «Teófilo,          prendi esti obispado,




ca todo el cabillo          en ti es otorgado,




e de todos los pueblos          eres tú postulado.»



 

760

Recudiólis Teófilo          con grant simplicidat:




«Señores, mudat mano          por Dios e caridat,




ca non só yo tan digno          pora tal dignidat,




en fer tal electïón          serié grant ceguedat.»



 

761

Diso el arzobispo:          «Quiero que vos fabledes;




esta electecion          quiero que la tomedes.»




Dísoli don Teófilo:          «Tanto non contendredes




que a todo mi grado          a ello me levedes.»



 

762

Los de la canongía,          si lis plogo o non,




hobieron a facer          otra electïón;




el bispo que pusieron          enna ordinación




metió otro vicario          enna ministración.



 

763

Corrién los pleitos todos          al vicario novel,




serviénlo a Teófilo          mas plus servién a él;




cogió celo Teófilo,          cempelló el doncel,




cambióse en Caín          el que fuera Avel.



 

764

En casa del obispo          non era tan privado,




como solié ser          con el otro pasado;




fo en so voluntat          fierament conturbado,




habiélo lo envidia          de su siesto sacado.



 

765

Teniése por maltrecho          e por ocasionado,




de grandes e de chicos          vediése desdeñado;




cegó con grant despecho          e fo mal trastornado,




asmó fiera locura,          yerro grant desguisado.



 

766

Do moraba Teófilo,          en esa obispalía,




habié y un judío          en esa judería;




sabié él cosa mala,          toda alevosía,




ca con la uestantigua          habié su cofradría.



 

767

Era el trufán falso          pleno de malos vicios,




sabié encantamientos          e muchos maleficios;




facié el malo cercos          e otros artificios,




Belcebud lo guïaba          en todos sus oficios.



 

768

En dar consejos malos          era muy sabidor,




mataba muchas almas          el falso traïdor;




como era vasallo          de mucho mal señor,




si él mal lo mandaba          él faciélo peor.



 

769

Cuidábanse los homnes          que con seso quebraba,




non entendién que todo          Satanás lo guïaba;




cuando por aventura          en algo acertaba




por poco la gent loca          que no lo adoraba.



 

770

Habiélo el dïablo          puesto en grant logar,




todos a él vinién          consejo demandar;




lo que lis él dicié,          faciégelo probar,




sabié de mala guisa          los homnes engañar.



 

771

Teniénlo por profeta          todos, chicos e grandes,




todos corrién a elli          como puercos a landes;




los que enfermos eran          levábanlos en andes;




todos dicién: «Faremos          qequiere que tú mandes.»



 

772

Teófilo mesquino,          de Dios desaramparado,




venciólo so lucura          e mueda del Pecado;




fo demandar consejo          al trufán dïablado




cómo podrié tornar          al antiguo estado.



 

773

Dísoli el judío:          «Si creerme quisieres,




rehez puedes tornar          en eso que tú quieres;




non ayas nula dubda,          si tú firme sobieres




todo es recabdado,          si non te repindieres.»



 

774

Recudióli Teófilo          como ebellinado:




«Por eso vin a ti          por seguir tu mandado.»




Dísoli el judío:          «Seï asegurado,




cuenta que tu pleito          todo es recabdado.



 

775

Ve folgar a tu lecho,          torna a tu posada,




cras al sueño primero,          la gente aquedada,




fúrtate de tus homnes,          de toda tu mesnada,




ven tastar a la puerta          e non fagas ál nada.»



 

776

Fo con esto Teófilo          alegre e pagado,




tovo todo so pleito          que era bien parado;




tornó a su posada          durament engañado,




mucho más li valiera          si se fuese quedado.



 

777

Luego la otra nochi,          la gente aquedada,




furtóse de sus homnes,          isió de su posada;




fo tastar a la puerta,          ca sabié la entrada,




el trufán sovo presto,          abrióli sin soldada.



 

778

Prísolo por la mano,          la nochi bien mediada,




sacólo de la villa          a una crucejada;




dís’l: «Non te sanctigues          nin te temas de nada,




ca toda tu facienda          será cras mejorada.»



 

779

Vío a poca de hora          venir muy grandes yentes




con ciriales en manos          e con cirios ardientes,




con su reï e medio,          feos, ca non lucientes.




¡Ya querrié don Teófilo          seer con sus parientes!



 

780

Prísolo por la mano          el trufán traïdor,




levólo a la tienda          do sedié el señor;




recibiólo el rei          asaz a grant honor,




sí ficieron los príncipes          que’l sedién derredor.



 

781

Díso’l luego el rei:          «Don fulán, ¿qué buscades?




¿Qué present me traedes?          Quiero que lo digades,




o ¿qué homne es ésti          que vos me presentades?




Saberlo quiero luego          -esto bien lo creades.»



 

782

Dísoli el judío:          «Señor rey coronado,




ésti solié seer          vicario del bispado,




quieriénlo todos mucho,          era homne honrado,




tolliéronlo agora,          ond es menoscabado.



 

783

Por eso es venido          a tos piedes caer,




que li fagas cobrar          lo que solié haber;




él fágate servicio          a todo so poder,




habrás en él vasallo          bueno a mi creer.»



 

784

Dísoli el dïablo:          «Non serié buen derecho




a vasallo ajeno          yo buscar tal provecho;




mas deniegue a Cristo          que nos faz muy despecho,




facerli hé que torne          en todo so bienfecho.



 

785

Deniegue al so Cristo          e a Sancta María,




fágame carta firme          a mi placentería,




ponga y su seyello          a la postremería,




tornará en su grado          con muy grant mejoría.»



 

786

Teófilo gana          de en grant precio,




al placer del dïablo          hobo a consintir;




fizo con él su carta          e fízola guarnir




de su seyello misme          que no’l podié mentir.



 

787

Partióse d’él con esto,          tornó a su posada,




cerca era de gallos          cuando fizo tornada;




no la entendió nadi          esta so cabalgada,




fuera Dios a cual sólo          non se encubre nada.



 

788

Pero perdió la sombra,          siempre fo desombrado,




perdió la color buena,          fincó descolorado;




pero Dios se lo quiso,          non poder del Pecado,




tornó el malastrugo          en todo su estado.



 

789

Tornó el fementido          en todo so estado,




conocióse el bispo          que habié mal errado,




que de la vicaría          lo habié demudado.




«Señor -diso Teófilo-          séavos perdonado.»



 

790

Si ante fo Teófilo          bien quisto e amado




fo depués más servido          e mucho más preciado;




Dios señero lo sabe,          que es bien decorado,




si li vinié por Dios          o si por el Pecado.



 

791

Visco algunos días          en esta bien andanza,




habiendo con el bispo          amor e grant privanza,




recibiendo del pueblo          mucha buena pitanza,




mas en cabo firiólo          Cristo con la su lanza.



 

792

Estando est vicario          en esta vicaría,




cogió muy grant jactancia          e grant vallitanía;




concibió vanagloria          e grant eufanía




entendiéngelo todos          que trayé lozanía.



 

793

El Señor que non quiere          muerte de pecadores,




mas que salven las almas,          emienden los errores,




tornó en est enfermo          de mortales dolores,




que era decebido          de malos traïdores.



 

794

Los vienes que ficiera          ennos tiempos trocidos




el buen Señor non quiso          que li fuesen perdidos;




reviscló los sus sesos          que yacién amortidos,




abrió luego los ojos          que tenié adormidos.



 

795

Respiró un poquiello,          tornó en so sentido,




comidió su facienda,          víose mal tañido;




comidió más adentro          qué habié prometido,




allí cadió Teófilo          en tierra amortido.



 

796

Diso entre sí misme:          «Mesquino, malfadado,




del otero que sovi          ¿quí me ha derribado?




La alma hé perdida,          el cuerpo despreciado,




el bien que hé perdido          no lo veré cobrado.



 

797

Mesquino pecador,          non veo do ribar,




non trobaré qui quiera          por mí a Dios rogar;




morré como qui yace          en medio de la mar,




que non vede terreno          do pueda escapar.



 

798

Mesquino ¡aï mí!          Nasqui en hora dura,




matéme con mis manos,          matóme mi locura;




habiéme asentado          Dios en buena mesura:




agora hé perdida          toda buena ventura.



 

799

Mesquino, porque quiera          tornar enna Gloriosa,




que diz la escriptura          que es tan pïadosa,




no me querrá oír          ca es de mí sanosa,




porque la denegué,          fiz tan esquiva cosa.



 

800

Non hobo mayor culpa          Judás el traïdor




que por pocos dineros          vendió a su señor;




yo pequé sobre todos,          mesquino pecador,




que por mí non será          ninguno rogador.



 

801

So perdido con Dios          e con Sancta María,




perdido con los sactos          por mi alevosía;




corté todas las cimas          do los piedes tenía,




si nacido non fuese          mucho mejor habría.



 

802

En día del judicio,          yo, falso traïdor,




¿con cuál cara veré          ante el nuestro Señor?




De mí fablarán todos,          mesquino pecador,




non verá a la junta          de mí otro peor.



 

803

Vidi en hora mala          aquella vicaría,




escuché a un dïablo,          busqué mi negro día;




matóme el trufán,          el de la judería,




que mató otros muchos          con mala maestría.



 

804

Yo non habíe mengua          nin andaba mendigo,




todos me facién honra          e placiélis comigo;




mas fui demandar          mejor de pan de trigo,




yo busqué mi cuchiello:          fuí mi enemigo.



 

805

Había qué vistir,          había qué calzar,




había pora mí,          había pora dar;




fui pora mercado          día negro buscar,




debríame yo misme          con mis manos matar.



 

806

Bien sé que d’esta fiebre          non podré terminar,




non ha menge nin físico          que me pueda prestar




si non Sancta María,          estrella de la mar,




mas ¿quí será osado          que la vaya rogar?



 

807

Yo mesquino fediondo          que fiedo más que can,




can que yage podrido,          non él que come pan




non me querrá oír,          esto sélo de plan,




ca fui contra ella          torpe e muy villán.



 

808

Que a los sanctos quiera          meter por rogadores,




como del mi mal pleito          todos son sabidores,




sanosos me son mártires,          todos los confesores,




mucho más los apóstolos          que son mucho mayores.



 

809

Non quiero por los piedes          la cabeza desar,




a la Madre gloriosa          me quiero acostar;




cadré a los sos piedes          delante so altar,




atendiendo su gracia,          allí quiero finar.



 

810

Allí terré ieiunos,          faré aflictïones,




ploraré de los ojos,          rezaré oraciones,




martiriaré las carnes,          cebo de vervenzones,




ca metrá en mí mientes          en algunas sazones.



 

811

Maguer la denegué          como loco sendío,




que fui engañado          por un falso judío,




firmemientre lo creo,          enna su mercet fío,




que d’Ella nació Cristus          que fue Salvador mío.



 

812

Que vaya al su tiemplo          cras de buena mañana,




venir’m ha lo que veno          a la egiptïana,




que priso grant porfazo          como mala villana




fasta que la Gloriosa          li fo entremediana.



 

813

Aunque me lo sufra          Dios por la su pïadat,




que pueda entrar entro          veer la magestat,




verá rayo o fuego          o otra tempestat,




fará daño a muchos          por la mi malveztat.



 

814

Aunque todo esto          me quiera Dios sofrir,




que me deje en paz          mi rencura decir,




en cuál razón empiece          non puedo comedir,




nin asmo cómo pueda          la mi boca abrir.»



 

815

Desemparó su casa          e cuanto que habié,




non diso a ninguno          lo que facer querié;




fue pora la eglesia          del logar do seyé,




plorando de los ojos          cuanto más se podié.



 

816

Echóseli a piedes          a la Sancta Reina,




que es de pecadores          consejo e madrina:




«Señora -diso- valas          a la alma mesquina.




a la tu merced vengo          buscarli medicina.



 

817

Señora, só perdudo          e só desemparado,




fiz mal encartamiento          e só mal engañado,




di non sé por cuál guisa          la alma al Pecado,




agora lo entendo          que fiz mal mercado.



 

818

Señora benedicta,          reina coronada,




que siempre faces preces          por la gente errada,




non vaya repoyado          yo de la tu posada,




si non dizrán algunos          que ya non puedes nada.



 

819

Señora, tú que eres          puerta de paraíso,




en qui el Rey de Gloria          tantas bondades miso,




torna en mí, Señora,          el to precioso viso,




ca so sobeja guisa          del mercado repiso.



 

820

Torna contra mí, Madre,          la tu cara preciosa,




fáceslo con derecho          si me eres sanosa;




non vaya más a mal          que es ida la cosa,




torna sobre Teófilo,          Reina glorïosa.»



 

821

Cuarenta días sobo          en esta contención,




sufrié días e noches          fiera tribulación;




de ál no li membraba          si de esto sólo non:




clamar a la Gloriosa          de firme corazón.



 

822

Plógo’l al Rey del Cielo          al cuarenteno día,




contendiendo Teófilo          en su tesurería,




apareció’l de noche          Sancta Virgo María,




dísoli fuertes bierbos          com qui con felonía.



 

823

Dísoli: «¿En qué andas,          homne de auze dura?




Sobre yelo escribes,          contiendes en locura;




hasta só de tu pleito,          dasme grant amargura,




eres muy porfidioso,          enojas sin mesura.



 

824

Faces peticïones          locas e sin color,




a nos ás denegados,          busquest otro señor;




don renegado malo,          de Judas muy peor,




non sé por ti quí quiera          rogar al Criador.



 

825

Yo vergüenza habría          al mi Fijo rogar,




non sería osada          la razón empezar:




el qué tú deneguesti          e busquesti pesar,




non nos querrá oír          ni a ti perdonar.»



 

826

«Madre -diso Teófilo-          por Dios e caridat,




non cates al mi mérito,          cata a tu bondat;




de cuanto que tú dices,          todo dices verdat,




ca só sucio e falso,          pleno de malveztat.



 

827

Repiso só, Señora,          válame penitencia,




ésa salva las almas,          tal es nuestra creencia,




ésa salvó a Peidro          que fizo grant falencia,




e lavó a Longino          de muy grant vïolencia.



 

828

La sancta Magdalena,          de Lázaro hermana,




pecadriz sin mesura,          ca fue muger liviana,




eso misme te digo          de la egipcïana,




ésa sanó a ambas,          la que todo mal sana.



 

829

Davit a colpe fizo          tres pecados mortales,




todos feos e sucios          e todos principales;




fizo su penitencia          con gémitos corales,




perdonóli el Padre          de los penitenciales.



 

830

Pueblos de Ninivé          que eran condenados




ficieron penitencia,          plorando sus pecados;




los fallimentes todos          fuéronlis perdonados,




muchos serién destructos          que fueron escusados.



 

831

Esta razón, Señora,          tuya es de ver,




faciendo penitencia          si me debe valer;




Madre, si tú quisieses          e fuese tu placer,




en mí esti judicio          non debié perecer.»



 

832

Calló elli con tanto, fabló Sancta María,




diso: «Traes, Teófilo,          revuelta pleitesía;




bien lieve la mi fonta,          bien la perdonaría,




mas a lo de mi Fijo          bien non trevería.



 

833

Maguer que me neguesti,          fecisti sucio fecho,




quiérote consejar          de consejo derecho:




torna en el mi Fijo,          ca te tiene despecho,




ca se tiene de ti          que fue mucho maltrecho.



 

834

Ruégalo bien de firme          con muy grant femencia,




deniega al dïablo,          confirma tu creencia;




mucho es pïadoso          e de grant conocencia,




él mata, él vivífica          ca es de tal potencia.»



 

835

«Madre -diso Teófilo-          siempre seas laudada,




Pascua fue e grant día          cuando tú fuisti nada;




mucho es la mi alma          con esto confortada,




trae la tu palabra          melecina probada.



 

836

Yo no lo osaría          al tu Fijo rogar,




por mi ventura mala          busquéli grant pesar;




pero fío en Elli          como debo fiar,




e quiero mi creencia          a ti la demostrar.



 

837

Creo que un Dios es          e que es Trinidat,




Trinidat en personas,          una la deïdat;




non ha ennas personas          nula diversidat,




Padre, Fijo e Spíritu,          unos son de verdat.



 

838

Creo de Jesu Cristo          enna encarnación,




que nació de ti, Madre,          por nuestra redención;




predicó el Evangelio,          desent priso pasión,




en el día tercero          fizo resurectión.



 

839

Creo bien firmemientre          la su ascensïón,




que envió la gracia,          la de consolación;




creo la postremeria          regeneracïón




cuando buenos e malos          prendrán el galardón.



 

840

Madre, todo lo creo,          só ende bien certano,




cuanto que Cristo manda          creer a cristiano;




mas so en grant vergüenza,          en miedo sovejano,




ca fui, mi Señora,          contra Él muy villano.



 

841

A mal homne e sucio          e mal testimoniado,




non me querrá oír,          ca non es aguisado;




Madre, tanto lo temo,          iría repoyado,




fincarié nuestro pleito          mucho empeorado.



 

842

Si bien ha de seer          o me quieres prestar,




tú as en esti pleito,          Madre, a trabajar;




otro procurador          non me mandes buscar,




ca porque lo buscase          no lo podrie trobar.



 

843

Tú eres para todo          ¡grado al Criador!




por rogar al tu Fijo,          tu Padre, tu Señor;




quequiere que tú mandes          e hobieres sabor,




todo lo fará el          de mucho buen amor.



 

844

Lo que nunca fecist          en otro pecador,




non sea en Teófilo,          por el Nuestro Señor;




tórname en la gracia          de la tu sancta flor,




la Flor que tú pariste          sin tacha, sin dolor.



 

845

Señora benedicta,          Reina principal,




aún en tu osanza          quiérote decir ál;




si non cobro la carta          que fici por mi mal,




contaré que non só          quito del mal dogal.»



 

846

Diso Sancta María:          «Don sucio, don maliello,




la carta que fecisti          con el tu mal caubdiello,




e desent la sellest          con el tu proprio seyello,




en el infierno yace          en chico reconciello.



 

847

Non querrié el mi Fijo          por la tu pleitesía




descender al infierno,          prender tal romería,




ca es logar fediondo,          fedionda confradría,




sólo en so meterllo          serié grant osadía.»



 

848

«Señora benedicta          entre todas mugieres,




bien lo querrá tu Fijo          lo que tú bien quisieres;




todo te lo dará          lo que tú bien pidieres,




a mí verná la carta          si tú sabor hobieres.



 

849

Doquiere que la tenga          el dïablo metida,




sólo que Él lo quiera,          luego será rendida;




Señora, que de todos          eres salut e vida,




non puedo más rogarte          nin sé más que te pida.»



 

850

Diso’l Sancta María          buen confuerto probado:




«Finca en paz, Teófilo,          véote bien lazrado;




iré yo si pudiero          recabdar el mandado,




¡Dios lo mande que sea          aína recabdado!»



 

851

La Madre benedicta,          esta razón tractada,




tollióseli delante,          non pudió veer nada;




pero la voluntat          teniéla confortada,




ca es el solaz suyo          melecina probada.



 

852

Si ante fue Teófilo          de grant devocïón,




mucho fúe depués          de mayor compunción;




tres días e tres noches          sobo en oración,




nin comió nin bebió          nin exió de lectión.



 

853

Semejaban sus ojos          dos fuentes perenales,




ferié con su cabeza          en los duros cantales;




sus puños en sus pechos          daban colpes tales,




dicié: «¡Válasme, Madre,          como a otros vales!



 

854

Válasme, Madre Sancta,          óï los mis clamores,




que faces cosas tales          e otras más mayores;




tú sabes la mi cuita,          entiendes mis dolores,




non me oblides, Madre,          solaz de pecadores.»



 

855

Mucho lazró Teófilo          en este tridüano,




yaciendo en la tierra          orando muy cutiano;




nunca en tantos días          lazró nul cristiano,




en cabo su lacerio          non li cayó en vano.



 

856

La Reina de Gloria,          Madre Sancta María,




visitólo de cabo          en el tercero día;




adúsoli saludes,          nuevas de alegría,




cuales querrié tod homne          que yaz en enfermería.



 

857

«Sepas -diso-, Teófilo,          que las tus oraciones,




los tus gémitos grandes,          las tus aflictïones,




levadas son al cielo          con grandes procesiones;




leváronlas los ángeles          cantando dulces sones.



 

858

Es de la tu facienda          el mi Fijo pagado,




el tuerto que ficisti          aslo bien emendado;




si bien perseverares          como hás empezado,




tu pleito es bien puesto          e muy bien recabdado.



 

859

Yo fablé en tu pleito          de toda voluntat,




finqué los mis enojos          ante la magestat;




áte Dios perdonado,          fecha grant caridat,




conviene tú que seas          firme en tu bondat.»



 

860

«Madre -diso Teófilo-          de Dios Nuestro Señor,




por ti me viene esto,          bien só ent sabidor;




quitas de mal judicio          un alma pecador,




que yacrié en infierno          con Judas el traidor.



 

861

Pero con todo esto          que tú ás recabdado,




aún non me seguro          nin seo bien pagado,




hasta vea la carta          e cobre el dictado,




la que fiz cuando hobi          al tu Fijo negado.



 

862

Madre, si yo hobiese          la cartiella cobrada,




e dentro en un fuego          la hobiese quemada,




si quiere luego muriese          yo non daría nada,




ca mal está mi alma,          Señora, enredada.



 

863

Madre, bien sé que eres          d’est pleito enojada,




mas si tú me falleces          non me tengo a nada;




Señora, tú que esta          cosa hás empezada,




fázme render la carta,          será bien recabdada.»



 

864

«Non fincará por eso          -diso la Glorïosa-




non finque por tan poco          empezada la cosa.»




Tollióseli delante          la Reina preciosa,




fue buscar esta carta          de guisa presurosa.



 

865

Alegróse Teófilo          que yacié quebrantado,




non era maravella          ca yacié muy lazrado;




tornó en su estudio,          el que habié usado,




nunca fue en est sieglo          confesor más penado.



 

866

Tornó en su estudio,          en fer su penitencia,




en comer, en beber          tener grant abstenencia;




tenié enna Gloriosa          toda la su creencia,




que li darié por Ella          Dios la su bienquerencia.



 

867

En la noche tercera          yacié él adormido,




ca sufrié grant martirio,          habié poco sentido;




vino la Gloriosa          con recabdo complido,




con su carta en mano,          queda e sin roído.



 

868

La esposa de Cristo,          poncella e parida,




echógela de suso,          dioli una ferida;




recudió con Teófilo,          tornó de muert a vida,




trobó en su regazo          la carta malmetida.



 

869

Con esto fue Teófilo          alegre e lozano,




que veyé la cartiella          tornada en su mano;




allí tobo que era          de la fiebre bien sano,




apretó bien la carta,          cumplió su tridüano.



 

870

El confesor Teófilo          hobo grant alegría,




cuando tobo la carta          en su podestadía;




rendió gracias a Cristo          e a Sancta María,




ca Ella adobara          toda su pleitesía.



 

871

Dicié: «Señora buena,          siempre seas laudada,




siempre seas bendicha,          siempre glorificada;




para los pecadores          eres buena probada,




cual nunca nació otra          tan dulz nin tan uviada.



 

872

Siempre seas bendicha,          el tu Fructo laudado,




sancto es el tu nomne,          más el suyo medrado;




tú me saquesti, Madre,          del pozo dïablado,




do siempre sine fine          yazría enfogado.



 

873

Señora bendicta,          Madre Sancta María,




cuánto te lo gradesco          decir no lo podría;




Madre, tú me da seso,          saber e conocía




por ond laudarte pueda,          ca mucho lo querría.



 

874

Reina poderosa          de los fechos honrados,




que siempre te trabajas          en salvar los errados,




tú me gana, Señora,          perdón de los pecados,




que laude dignamientre          los tus bienes granados.



 

875

Madre del Rey de Gloria,          por la tu pïadat,




alimpia los mis labros          e la mi voluntat,




que pueda dignamientre          laudar la tu bondat,




ca ás sobre mí fecha          sobra grant caridat.»



 

876

Otro día mañana          que cuntió esta cosa,




que aduso la carta          la Madre glorïosa,




era día domingo,          una feria sabrosa,




en qui la gent cristiana          toda anda gradosa.



 

877

Vino el pueblo todo          a la misa oír,




prender pan benito          el agua recebir;




queriéla el obispo          de la villa decir,




quierié el homne bono          so oficio complir.



 

878

El confesor Teófilo,          un lazrado cristiano,




fue pora la eglesia          con su carta en mano;




posóse a los pies          del buen misacantano,




confesó su proceso          tardío e temprano.



 

879

Fizo su confesión          pura e verdadera,




cómo fizo su vida          de la edat primera,




desend cómo un dia          lo sacó de carrera,




que lo fizo cegar          de estraña manera.



 

880

Cómo fue al judío,          un trufán renegado,




cómo li dio consejo          sucio e desguisado,




cómo con el dïablo          hobo pleito talado




e cómo fue por carta          el pleito confirmado.



 

881

Cómo por la Gloriosa          cobró aquel dictado,




el que con su seyello          hobiera seellado;




non desó de decir          menudo nin granado,




que no lo diso todo          por que habié pasado.



 

882

Demostróli la carta          que en puño tenié,




en que toda la fuerza          de mal pleito yacié;




sanctigóse el bispo          que tal cosa veyé;




tanto era grant cosa          que abés lo creyé.



 

883

«Ite misa est» dicha,          la misa acabada,




era toda la gent          por irse saborgada;




fizo signo el bispo con su mano sagrada,




fincó la gente toda          como seyé posada.



 

884

«Oíd -dijo- varones          una fiera hazaña,




nunca en este sieglo          la oyestes tamaña;




veredes el dïablo          que trae mala maña,




los que non se le guardan,          tan mal que los engaña.



 

885

Este nuestro canónigo          e nuestro compañero,




moviólo su locura,          un falso consejero,




fue buscar al dïablo          sabidor e artero,




por cobrar un oficio          que toviera primero.



 

886

Sópolo engañar          el falso traïdor,




dísoli que negase          a Cristo su Señor




e a Sancta María          que fue buena seror




e tornar lo yé luego          en toda su honor.



 

887

Otorgógelo esti          mesquino pecador,




fizo con él su carta,          esto fue lo peor;




con su seyello misme          robró esa labor,




de tal amigo guárdenos          Dios el Nuestro Señor.



 

888

Dios que siempre desea          salut de pecadores,




que por salvar a nos          sufrió grandes dolores,




non quiso que granasen          esas tales labores,




ca eran barbechadas          de malos labradores.



 

889

Si la Virgo gloriosa          no’l hobiese valido,




era el acedoso          fieramientre torcido;




mas la su sancta gracia          ha lo ya acorrido,




ha cobrada la carta,          si non, fuera perdido.



 

890

Yo la tengo en puño,          podédesla ver,




esto non yaz en dubda,          debédeslo creer,




onde debemos todos          a Dios gracias render




e a la Sancta Virgo          que li denó valer.»



 

891

Rendieron todos gracias,          mugieres e varones,




ficieron grandes laudes          e grandes procesiones,




plorando de los ojos,          diciendo oraciones




a la Madre gloriosa,          buena todas fazones.



 

892

El «Te Deüm laudamus»          fue altament cantado,




«Tibi laus, tibi gloria»          fue bien reïterado;




dicién «Salve Regina»,          cantábanla de grado




e otros cantos dulces          de son e de dictado.



 

893

Desent mandó el bispo          facer muy grant foguera,




veyéndolo el pueblo          que en la glesia era;




echó aquesta carta          dentro en la calera,




ardió, tornó cenisa          pargamino e cera.



 

894

Desque el pueblo hobo          tenido su clamor,




la carta fo quemada,          ¡gracias al Criador!




Recibió Corpus Dómini          el sancto confesor,




veyéndolo el pueblo          que seyé derredor.



 

895

Adieso que Teófilo,          un cuerpo martiriado,




recibió Corpus Dómini          e fue bien confesado,




fue a ojo del pueblo          de claridat cercado,




un resplendor tan fiero          que non serié asmado.



 

896

Fue el pueblo certero          que era homne santo,




e era grant mérito          por qui facié Dios tanto,




e Dios que lo cubrié          de tan precioso manto




e prendió el dïablo          en ello grant quebranto.



 

897

Relucié la su cara,          tales rayos echaba,




com la de Moïsés          cuando la ley portaba,




o como San Andrés          cuando en cruz estaba;




el Criador en esto          poca honra no’l daba.



 

898

Cuando esto veyeron          los pueblos e las yentes,




que ixién de su cara          tales rayos lucientes,




cantaron otras laudes,          otros cantos recientes;




en laudar la Gloriosa          todos eran ardientes.



 

899

Aturó bien Teófilo          en su contemplación,




no’l movió vanagloria          nin cogió elación;




tornó a la eglesia          do vío la visïón,




nunca fue más devoto          en ninguna sazón.



 

900

Entendió el bon homne,          Dios lo fizo certero,




que li vinié bien cerca          el día postremero;




partió cuanto habié,          no li fincó dinero,




diolo todo a pobres,          fizo buen semencero.



 

901

Pidió culpa a todos          los de la vecindat,




perdonáronle todos          de buena voluntat;




besó mano al bispo,          fizo grant honestat,




finó al tercer día,          fizo’l Dios pïadat.



 

902

Tres días solos visco          desque fue comulgado,




desque el cartelario          fue cenisa tornado;




murió enna eglesia          do fuera visitado,




fue en est logar misme          el cuerpo soterrado.



 

903

Asín finó Teófilo,          el buenaventurado,




el yerro que ficiera,          Dios sea ent laudado




bien lo emendó todo,          fizo a Dios pagado,




valiéndo’l la Gloriosa,          la que aya buen grado.



 

904

Señores, tal miraclo          cual habemos oído,




non debemos por nada          echarlo en oblido,




si non, seremos todos          homnes del mal sentido,




que non habemos seso          natural nin complido.



 

905

Así lo diz Sant Paulo,          el buen predicador,




que fue leal vasallo          de Dios, Nuestro Señor,




que todas las leyendas          que son del Criador,




todas salut predigan          del homne pecador.



 

906

Nos en esto podemos          entender e asmar




cuánto val penitencia          a qui la sabe guardar;




si non fuese por ella,          podédeslo jurar,




que fuera don Teófilo          ido a mal logar.



 

907

Si la Madre gloriosa,          que li denó valer,




ésa no’l entendiese,          no vernie valer;




mas qui a mí quisiere          escuchar e creer,




viva en penitencia,          puede salvo ser.



 

908

Amigos, si quisiésedes          vuestras almas salvar,




si vos el mi consejo          quisiéredes tomar,




fech confesión vera          non querades tardar,




e prendet penitencia,          pensátla de guardar.



 

909

Quiéralo Jesu Cristo          e la Virgo gloriosa,




sin la cual non se hace          ninguna buena cosa,




que así mantegamos          esta vida lazrosa,




que ganemos la otra          durable e lumnosa. (Amen).



 

910

La Madre glorïosa,          de los cielos Reina,




la que fue a Teófilo          tan prestable medicina,




Ella nos sea guarda          en esta luz mezquina




que caer non podamos          en la mala rüína. (Amen).



 

911

Madre, del tu Golzalvo          seï remembrador




que de los tos miraclos          fue dictador;




tú fes por él, Señora,          preces al Criador,




ca es tu privilegio          valer a pecador,




tú li gana la gracia          de Dios, Nuestro Señor. (Amen).



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